El primer ministro electo de Hungría, Péter Magyar, ha establecido como objetivo la adopción del euro para 2030, marcando un giro radical respecto a la política de su predecesor Viktor Orbán. Sin embargo, expertos advierten que el país enfrenta obstáculos significativos, incluyendo un déficit presupuestario superior al 5 por ciento y una economía debilitada, lo que hace que la meta sea ambiciosa según el gobernador del banco central húngaro.