Hungría busca adoptar el euro para 2030 tras la victoria electoral de Péter Magyar
Internacional

Hungría busca adoptar el euro para 2030 tras la victoria electoral de Péter Magyar

El primer ministro electo de Hungría, Péter Magyar, ha establecido como objetivo la adopción del euro para 2030, marcando un giro radical respecto a la política de su predecesor Viktor Orbán. Sin embargo, expertos advierten que el país enfrenta obstáculos significativos, incluyendo un déficit presupuestario superior al 5 por ciento y una economía debilitada, lo que hace que la meta sea ambiciosa según el gobernador del banco central húngaro.

INTERNACIONAL6 MAY 2026

Hungría se encuentra en un punto de inflexión económico tras la victoria electoral del partido Tisza de Péter Magyar el 12 de abril de 2026, que obtuvo 138 de los 199 escaños parlamentarios, según reportó la agencia Associated Press. El nuevo gobierno ha establecido como prioridad la adopción del euro para finales de la década, un objetivo que busca devolver al país a la corriente principal de la Unión Europea tras 16 años de gobierno de Viktor Orbán.

Magyar convocó el lunes 5 de mayo una conferencia de prensa en Budapest donde solicitó al presidente del país convocar al parlamento "lo más rápido posible" para formar un nuevo gobierno, con la esperanza de asumir como primer ministro ese mismo día, según informó WDRB. "El pueblo húngaro no votó por un simple cambio de gobierno, sino por un cambio completo de régimen", declaró Magyar.

La adopción del euro representa una obligación contraída por Hungría al ingresar a la Unión Europea en mayo de 2004, junto con otros nueve países. De ese grupo, Hungría es uno de tres que aún no ha adoptado la moneda única, junto con Chequia y Polonia, según Deutsche Welle. Solo Eslovaquia, del Grupo de Visegrado, ha dado el paso hasta ahora.

Los desafíos económicos que enfrenta el nuevo gobierno son considerables. El déficit presupuestario actual supera el 5 por ciento, muy por encima del 3 por ciento requerido por los criterios de Maastricht para la adhesión a la eurozona, según Daily News Hungary. El economista Péter Ákos Bod señaló en una entrevista con Telex que "la posición actual es peor que hace 25 años", cuando Hungría aún cumplía con los criterios de Maastricht.

Los criterios de Maastricht establecen niveles requeridos de inflación, deuda, déficit presupuestario, tasas de interés y estabilidad monetaria que un país debe cumplir antes de adoptar el euro. Hungría actualmente falla gravemente en estas exigencias fiscales, según Deutsche Welle.

Sili Tian, de la Unidad de Inteligencia de The Economist, expresó escepticismo sobre el plazo establecido. "No esperamos la adopción del euro dentro de la próxima década", dijo Tian a Deutsche Welle, señalando que el partido Tisza tiene poco margen de maniobra en sus planes de gasto y reforma, especialmente en medio de la crisis en curso en Medio Oriente.

Tian también destacó que "Magyar ya se ha comprometido a continuar muchas de las políticas fiscalmente pródigas de Orbán mientras acelera el gasto en defensa para cumplir con los objetivos de la OTAN". Los recortes profundos al gasto gubernamental necesarios para controlar el déficit representarán la mayor prueba, algo que Tian considera "imposible" de lograr para 2030.

Sin embargo, Julia Kiraly, ex vicegobernadora del banco central húngaro y profesora de la Academia Húngara de Ciencias, ofreció una perspectiva más optimista. "Una fecha de entrada en 2030 puede parecer ambiciosa, pero no es imposible", dijo Kiraly a Deutsche Welle. "El principal desafío es que se cumplan los criterios de Maastricht".

El apoyo público a la adopción del euro es considerable. Alrededor del 75 por ciento de los húngaros están a favor de adoptar la moneda única europea, según una encuesta de 2025 citada por Deutsche Welle. Sin embargo, casi el mismo porcentaje reconoció que el país no está listo para dar el salto.

Uno de los beneficios más tangibles sería la reducción de los costos de financiamiento del gobierno. Actualmente, el servicio de la deuda pública consume entre 4 y 5 por ciento del presupuesto, ya que Hungría solo puede acceder a financiamiento a tasas de interés elevadas, según Daily News Hungary. Péter Ákos Bod argumentó que "si alguien quisiera mejores carreteras o escuelas, entonces, lo sepan o no, también quieren que el estado húngaro se financie más barato".

Péter Csányi, economista citado por Forbes, señaló que los efectos se sentirían incluso antes de la adhesión formal. "Las tasas de interés no bajarán el día de la adhesión a la eurozona", dijo, explicando que los mercados financieros responden a las expectativas. Si el gobierno establece un calendario creíble y simultáneamente reduce el déficit, las tasas de interés podrían caer rápidamente, lo que también haría más baratos los préstamos para hogares y empresas, estimulando la inversión.

La membresía en la eurozona eliminaría el riesgo de tipo de cambio y los costos de transacción, algo clave para la economía húngara orientada a las exportaciones, según Deutsche Welle. Para los principales socios comerciales como Alemania, la eliminación del riesgo cambiario y la reducción de costos de transacción apoyarían mayores flujos de comercio e inversión, particularmente en los sectores automotriz y electrónico dominantes.

La principal compensación sería la pérdida de autonomía de Hungría sobre la política monetaria y la capacidad de absorber choques. Sin embargo, el país tendría acceso a la liquidez de la eurozona y a mecanismos de rescate en caso de problemas, según Deutsche Welle.

El argumento frecuentemente citado de que tener una moneda propia proporciona margen de maniobra durante una crisis no se ha confirmado en la experiencia húngara, según Péter Ákos Bod. En tiempos de crisis, el debilitamiento significativo del forinto tendió a exacerbar los problemas en lugar de aliviarlos, ya que se requerían aumentos de tasas de interés para estabilizar la situación.

Magyar ha presionado a Bruselas para que descongele 17 mil millones de euros (19.800 millones de dólares) en financiamiento que fue bloqueado debido al retroceso democrático y problemas de estado de derecho de Orbán, según Deutsche Welle. De esa cantidad, 10 mil millones de euros deben ser accedidos antes de que expiren en agosto. De estos 10 mil millones, 6.400 millones son en subvenciones y el resto en préstamos, según Eurasia Group.

Bulcsú Hunyadi, analista del think tank Political Capital con sede en Budapest, dijo a Associated Press que aunque la mayoría constitucional de Tisza le otorga amplios poderes para revertir muchas de las políticas de Orbán, las instituciones clave de Hungría "están dirigidas por personas que están cementadas en su posición durante muchos años".

Como parte de su esfuerzo más amplio para consolidar el control sobre el sistema democrático de Hungría, Orbán instaló aliados leales al frente de instituciones clave, desde la autoridad de medios hasta la fiscalía pública y el Tribunal Constitucional, según Associated Press. En varios casos, los mandatos se extendieron o se impulsaron nuevos nombramientos antes de que expiraran los términos existentes, movimientos que efectivamente mantuvieron el liderazgo leal bloqueado durante años, mucho más allá de cualquier cambio potencial de gobierno.

Magyar llamó a que tales funcionarios, incluido el presidente de Hungría, renuncien por su propia voluntad. Más allá de eso, según Hunyadi, "realmente no tienen otras herramientas para remover a estas personas".

El gobierno de Magyar estará bajo "presión estricta" de la UE para llevar a cabo reformas rápidamente con el fin de obtener acceso a los fondos congelados que son muy necesarios para la economía tambaleante de Hungría, según Hunyadi. "Hay plazos en términos de descongelar los fondos. Tendrán que entregar ciertas leyes y reformas para agosto de este año, que es solo dentro de unos meses", dijo.

En cuanto a las relaciones con los vecinos, Orsolya Raczova, experta en Hungría de Eurasia Group, dijo a GZERO Media que Magyar definitivamente tendrá mejores relaciones con Polonia, cuyas relaciones se deterioraron bajo Orbán. Con Eslovaquia, no, porque Orbán tenía buenas relaciones con el primer ministro Robert Fico. Con Austria, definitivamente mejores. La República Checa es una cuestión interesante, porque el presidente checo Andrej Babiš está en el grupo Patriot junto con Orbán en el Parlamento Europeo, pero Raczova considera que Babiš es más pragmático.

Magyar también ha mostrado una veta nacionalista desde su victoria. Inmediatamente después de su triunfo, citó el imperio austrohúngaro como razón para impulsar las relaciones con Viena, según GZERO Media. La semana pasada, llamó al primer ministro eslovaco Robert Fico y exigió que derogara los Decretos Beneš, un conjunto de órdenes implementadas en la Checoslovaquia de posguerra que permitieron la expulsión y expropiación de alemanes y húngaros étnicos por igual.

Magyar también ofreció reunirse con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, pero la ubicación es notable: propuso un encuentro en Berehove, una ciudad ucraniana donde la mayoría de los residentes son étnicamente húngaros, según GZERO Media.

Para un país que es solo un tercio del tamaño que solía tener en el apogeo de su imperio, un hecho que amarga a muchos húngaros hasta el día de hoy según GZERO Media, la cuestión clave es cómo el instinto de Magyar se traducirá en política. El Tratado de Trianon de 1920, cuando Hungría perdió territorio, sigue siendo un tema activamente discutido en el país durante décadas, generando un sentimiento amargo y agravio, según Raczova.

Sobre Ucrania, Magyar dijo en su conferencia de prensa del lunes que se opone a la membresía acelerada de Ucrania en la UE mientras el país todavía está en guerra, según Associated Press. Sin embargo, sugirió que no vetaría un préstamo de la UE de 90 mil millones de euros para Ucrania, como lo hizo Orbán, y en su lugar quiere que Hungría "opte por no participar" en el préstamo debido a sus propias dificultades financieras.

El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, dijo en un comunicado el lunes que la campaña electoral de Orbán, "que desafortunadamente estuvo marcada por retórica manipuladora sobre Ucrania, ahora quedó atrás", según Associated Press. "Esperamos que los resultados electorales también contribuyan a una normalización de las relaciones políticas", dijo Sybiha.

En su conferencia de prensa, Magyar agradeció a Moscú y Beijing por ofrecer sus felicitaciones y disposición para trabajar con el nuevo gobierno de Hungría. "Los húngaros dijeron ayer que escribirán su historia, no en Moscú, no en Beijing, no en Washington", agregó, según Associated Press.

Magyar prometió restaurar el estado de derecho y reformar las estructuras gubernamentales para hacerlas más independientes y capaces de combatir la corrupción, y crear nuevos ministerios para abordar problemas agudos en áreas como salud pública, protección ambiental y educación, según Associated Press. Planea crear una Oficina para la Recuperación y Protección de Activos Nacionales para reclamar lo que dice son las ganancias ilícitas de los aliados de Orbán.

Los miembros del Parlamento Europeo de Magyar ya votaron en contra del acuerdo comercial UE-Mercosur, según Eurasia Group. Magyar también tiene una postura firme sobre migración, incluso tomando una postura más dura que Orbán sobre visas de trabajo temporales para nacionales no pertenecientes a la UE, conocidos como "trabajadores invitados".

Los socios de la eurozona probablemente serán cautelosos con la adhesión de Hungría. No han olvidado la crisis de deuda griega, que resultó altamente contagiosa y costosa, y podría complicar el progreso de Hungría mientras busca el acuerdo necesario del resto de los miembros, según Deutsche Welle. También es probable que vean un riesgo de que Hungría pueda revertir el curso y retirarse de la candidatura al euro después de las próximas elecciones programadas para 2030, o volver a un curso iliberal y volverse disruptiva mientras está dentro del área de moneda única.

"Es probable que Hungría sea vista con escepticismo", sugirieron analistas de Capital Economics con sede en Londres en una nota de análisis reciente citada por Deutsche Welle. El país "necesitará convencer a los socios de la eurozona de que la entrada al euro es un objetivo compartido en todo el espectro político".

Sin embargo, funcionarios de la UE ven el movimiento como positivo para el bloque. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, elogió a Hungría por su "regreso al camino europeo", una ruta que la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, declaró que conduce naturalmente al euro, según Deutsche Welle.

"Dentro de Europa central y oriental, la adopción del euro por parte de Hungría señalaría una convergencia renovada y una cohesión política fortalecida", señaló Tian de la Unidad de Inteligencia de The Economist.

Péter Csányi cree que la adopción del euro requiere una política económica estable y un amplio consenso político, ya que lograr el objetivo demanda cuatro o cinco años de esfuerzo consistente, según Daily News Hungary. Los expertos coinciden en que, si bien el euro no resolverá todos los problemas, podría fortalecer la estabilidad financiera y la confianza de los inversores.

Según Péter Ákos Bod, el funcionamiento del estado también debe reformarse: "se necesita un estado delgado y en forma, no uno que esté hinchado y que invada todo", según Daily News Hungary. Esto no significa necesariamente menos participación estatal, pero sí una operación más eficiente.

La decisión de Hungría de apuntar al euro es poco probable que influya en Chequia o Polonia. La oposición popular a la moneda única, alimentada por temores de inflación y pérdida de autonomía, sofoca la conversación seria sobre el tema en Praga y Varsovia, según Deutsche Welle. Dicho esto, hasta mediados de abril, el euro también estaba fuera del menú en Budapest.

"No se puede descartar que, tarde o temprano, todos los estados miembros de la UE puedan unirse a la eurozona en busca de mayor competitividad frente a Estados Unidos", dijo Kiraly a Deutsche Welle.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE INTERNACIONAL