Casey Harrell, un hombre de 48 años con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ha utilizado un implante cerebral en su hogar durante casi dos años para comunicarse, trabajar y conectar con su familia, según un estudio publicado en Nature Medicine. El dispositivo, que traduce actividad neuronal en texto a una velocidad promedio de 56 palabras por minuto, representa el uso más extenso y prolongado de una interfaz cerebro-computadora para comunicación por voz registrado hasta la fecha, según investigadores de la Universidad de California en Davis.