La industria de la moda y los textiles enfrenta una transformación radical en 2026 con la entrada en vigor de múltiples prohibiciones de PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) en Estados Unidos y Europa, según reporta la Agencia Europea de Medio Ambiente. Estos químicos sintéticos, conocidos como "químicos eternos" por su persistencia ambiental, han sido utilizados durante décadas para repeler agua, aceite y manchas en prendas de vestir, pero estudios científicos los vinculan con supresión del sistema inmunológico, alteraciones hormonales, problemas de fertilidad y mayor riesgo de cáncer, lo que impulsa a marcas y fabricantes a buscar alternativas más seguras mientras enfrentan presiones regulatorias y de consumidores.