

Un informe oficial del Gabinete de Prevención e Investigación de Accidentes con Aeronaves y Accidentes Ferroviarios (GPIAAF) expuso múltiples deficiencias en el sistema de seguridad del funicular de la Glória en Lisboa, que provocó un accidente mortal el pasado 3 de septiembre dejando 16 personas fallecidas y 21 heridas.
El informe preliminar divulgado el 21 de octubre de 2025 reveló una serie de fallos sistemáticos en el mantenimiento y operación del funicular histórico que van más allá de un simple accidente, exponiendo graves negligencias en la empresa pública de transportes Carris.
Los hallazgos más significativos incluyen problemas críticos en tres áreas fundamentales: el cable de tracción, los sistemas de frenado y el mantenimiento general.
Respecto al cable, los investigadores determinaron que el cable instalado en 2024, con 337 días de uso, no cumplía con las especificaciones técnicas establecidas por la propia empresa. Específicamente, no estaba certificado para ser utilizado en instalaciones de transporte de personas, lo cual representa una violación directa de los protocolos de seguridad.
En cuanto a los sistemas de frenado, el informe reveló que ninguno de los mecanismos funcionó correctamente durante el accidente. El sistema de emergencia, que debería haberse activado al romperse el cable de tracción, no logró detener la cabina. Ni el freno neumático ni el manual de ruedas respondieron adecuadamente, a pesar de los intentos del guardafrenos André Marqués, quien también perdió la vida en el siniestro.
El mantenimiento del funicular mostró irregularidades preocupantes. Desde hace más de dos décadas, estas instalaciones están externalizadas, y el informe detectó que las tareas de mantenimiento registradas frecuentemente no correspondían con las acciones realmente ejecutadas. Los investigadores encontraron lagunas significativas, incluyendo inspecciones supuestamente realizadas que en realidad no se efectuaron.
La empresa de mantenimiento, cuyo contrato estaba prorrogado por deficiencias en la licitación, fue duramente criticada por carecer de un equipo de ingeniería especializado en sistemas de funicular.
Como consecuencia directa, todos los funiculares de Lisboa permanecen suspendidos mientras se completa la investigación. Una investigación final está programada para septiembre de 2026, pero los hallazgos preliminares ya revelan una serie de negligencias que contribuyeron directamente a la tragedia.
El alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, declaró que el informe demuestra que el accidente se debió a causas técnicas y no políticas, aunque el incidente se convirtió en un tema central durante la campaña electoral.
Las autoridades enfatizan que la seguridad del sistema dependía completamente de la integridad del cable, un riesgo inaceptable en cualquier infraestructura de transporte público.