

Dos tormentas tropicales convergentes han dejado al menos 72 muertos y provocado la destrucción de más de 100,000 viviendas en varios estados mexicanos, evidenciando graves carencias en la prevención de desastres naturales.
Las intensas lluvias provocadas por las tormentas tropicales Priscilla y Raymond han causado una crisis humanitaria en México, con especial impacto en los estados de Veracruz, Hidalgo y Puebla. Según informes oficiales, al menos 72 personas han perdido la vida y decenas de miles han sido afectadas por inundaciones y deslizamientos de tierra.
Los estados más golpeados presentan cifras devastadoras: Hidalgo registra aproximadamente 100,000 viviendas dañadas o destruidas, mientras que Veracruz contabiliza 29 muertos, Puebla 13 y Querétaro reporta la muerte de un niño en un deslizamiento.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha desplegado un operativo de emergencia que incluye 10,000 tropas militares y equipos de rescate civil. El gobierno ha establecido un Comité Nacional de Emergencia en sesión permanente para monitorear la situación y canalizar recursos.
Expertos como Christian Domínguez, investigador del Instituto de Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, señalan que estos eventos son consecuencia directa del cambio climático, que está acelerando fenómenos meteorológicos extremos. Domínguez enfatizó la necesidad de mejorar los sistemas de prevención y alerta temprana.
Un problema crítico identificado es la falta de infraestructura tecnológica adecuada. México carece de instrumentación suficiente para medir niveles de ríos en tiempo real y no cuenta con suficientes radares meteorológicos para realizar pronósticos precisos.
Los residentes de Poza Rica, una de las ciudades más afectadas, reportaron que las autoridades advirtieron demasiado tarde sobre el peligro. Algunos habitantes mencionaron que el agua ya estaba inundando sus hogares cuando comenzaron a evacuar.
Como medida preventiva, los equipos de salud ya han iniciado fumigaciones en zonas afectadas para prevenir brotes de dengue, enfermedad transmitida por mosquitos que proliferan en zonas inundadas.
El impacto económico y social de estos eventos es significativo. Más de 300 comunidades quedaron incomunicadas por deslizamientos, con cortes de energía en al menos 150 localidades. Las autoridades trabajan intensamente para reabrir carreteras y llevar suministros de alimentos y agua a las zonas afectadas.
Los expertos coinciden en que es fundamental transformar la manera de entender y comunicar los riesgos climáticos. Carlos Valdés, ex director del Centro Nacional de Prevención de Desastres, enfatizó la necesidad de reconocer que lo atípico se ha convertido en lo más típico.