Una investigación de la BBC ha descubierto que el Estado ruso estuvo detrás de una serie de ataques incendiarios contra propiedades vinculadas al primer ministro británico Keir Starmer, según reveló la cadena británica. La operación formó parte de una campaña extensa de sabotaje, provocación y desinformación dirigida desde Moscú mediante redes sociales y grupos falsos de extrema derecha y musulmanes, con el objetivo de sembrar división y miedo en el Reino Unido.