Una investigación de la Universidad de Exeter publicada en la revista Earth System Dynamics revela que la inyección de aerosoles estratosféricos (SAI, por sus siglas en inglés), una técnica de geoingeniería diseñada para enfriar artificialmente la Tierra, podría incrementar el almacenamiento de carbono terrestre en la selva amazónica en un 10,8% en comparación con escenarios de altas emisiones de dióxido de carbono, contrario a las preocupaciones de que esta tecnología suprimiría la productividad vegetal.