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Irán amenaza con pena de muerte a manifestantes mientras las protestas continúan pese al apagón de internet

Las autoridades iraníes han intensificado su respuesta contra las protestas que sacuden el país desde hace dos semanas, amenazando con considerar a los manifestantes como "enemigos de Dios", cargo que conlleva la pena capital. Pese al bloqueo de internet impuesto por el régimen y la creciente represión, miles de personas continúan manifestándose en numerosas ciudades contra el deterioro económico y el sistema político de la República Islámica.

INTERNACIONAL10 ENE 2026

Las protestas en Irán persisten este sábado en todo el país después de que estallaran hace dos semanas en los callejones del Gran Bazar de Teherán, y lo hacen a pesar de atravesar el tercer día consecutivo con el bloqueo de internet impuesto por las autoridades, según informa El País.

La situación se ha vuelto cada vez más tensa, con el fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi-Azad, advirtiendo por televisión que quienes participen en las protestas pueden ser considerados "enemigos de Dios", una acusación que comporta la pena de muerte. La televisión estatal posteriormente aclaró que incluso quienes asistan a los manifestantes podrían enfrentar este cargo, según The Guardian.

A pesar de estas amenazas, videos verificados muestran a miles de personas manifestándose en Teherán durante la noche del viernes al sábado, coreando consignas como "Muerte a Jamenei", en referencia al líder supremo Ayatolá Ali Jamenei, y "Larga vida al sha", según The Guardian. Nuevas protestas estallaron el sábado por la noche en un distrito del norte de Teherán, donde se lanzaron fuegos artificiales sobre la Plaza Punak mientras los manifestantes golpeaban ollas y coreaban consignas en apoyo a los gobernantes Pahlavi derrocados tras la revolución islámica de 1979.

El apagón de internet, impuesto por las autoridades el jueves, ha dificultado enormemente la comunicación con el exterior y la verificación independiente de lo que está ocurriendo en el país. Sin embargo, activistas que han logrado evadir el bloqueo mediante el sistema satelital Starlink han descrito una respuesta policial extremadamente violenta.

"Estamos luchando por una revolución, pero necesitamos ayuda. Se han apostado francotiradores detrás del área de Tajrish Arg [un barrio adinerado de Teherán]", declaró un manifestante en Teherán a The Guardian a través de mensajes de texto esporádicos enviados vía Starlink. El manifestante afirmó que muchas personas habían recibido disparos en toda la ciudad, añadiendo: "Vimos cientos de cuerpos".

Aunque The Guardian no pudo verificar independientemente estas afirmaciones, otro activista en Teherán dijo al periódico británico que había presenciado cómo las fuerzas de seguridad disparaban munición real contra los manifestantes y vio un número "muy alto" de muertos.

La agencia de noticias Human Rights Activist (HRANA), con sede en Estados Unidos, ha informado que al menos 72 personas han muerto en la violencia que rodea las protestas y más de 2.300 han sido detenidas. Según El País, de estas 72 víctimas mortales, 51 son manifestantes y 21 son agentes de seguridad, lo que sugiere la dureza de algunos enfrentamientos y la violencia ejercida también por parte de algunos manifestantes.

La Premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi advirtió el viernes que las fuerzas de seguridad podrían estar preparándose para cometer una "masacre bajo la cobertura de un apagón generalizado de las comunicaciones", y dijo que ya había recibido informes de cientos de personas siendo tratadas por lesiones oculares en un solo hospital de Teherán, según The Guardian.

Fuentes médicas en el Hospital Farabi, un centro especializado en oftalmología ubicado en Teherán, relataron el viernes a la BBC que la institución está sobrepasada con la llegada de heridos y se ha visto obligada a entrar en estado de emergencia, suspendiendo visitas no urgentes, según informa El País. En Shiraz, un municipio en el suroeste de Irán, otro hospital dijo el jueves a la cadena británica carecer de suficientes cirujanos para atender a la cantidad de personas lesionadas que llegan al centro, en muchos casos con heridas de bala en la cabeza y en los ojos.

Un video verificado por el grupo Iran Human Rights mostró a familiares angustiados buscando entre un montón de cuerpos en el hospital Ghadir de Teherán el jueves. El grupo de derechos afirmó que los cuerpos eran de manifestantes asesinados por las autoridades.

Las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre motivadas por el deterioro de la economía y la devaluación del rial iraní, rápidamente se transformaron en manifestaciones contra el gobierno con demandas de reforma política. Como ocurrió durante los anteriores ciclos de movilizaciones en 2009 y 2022, las protestas pronto reflejaron un hartazgo general hacia las autoridades.

Vali Nasr, profesor iraní en la Universidad Johns Hopkins (EE.UU.), indica a El País que la política de confrontación ha perdido adeptos en el país: "Esa política exterior se percibe como el motivo de las sanciones internacionales y de la escasez, del aislamiento internacional y del conflicto. La República Islámica mantiene la misma retórica que cuatro décadas atrás, pero la población ya no es la misma y muchos ven injustificables los costes que comporta".

Muchos iraníes aborrecen las regulaciones religiosas —como la obligatoriedad del velo— o vinculan el deterioro de las condiciones de vida con la propagación de la corrupción, propiciada por circuitos paralelos que tratan de esquivar las sanciones a los que solo algunas autoridades tienen acceso, según El País.

Mehran Haghirian, director de investigación en Fundación Bolsa y Bazar, un grupo que investiga el desarrollo económico en Asia occidental, señala que los iraníes están "exhaustos" por la incapacidad de los gobernantes de resolver el estancamiento político, social, ambiental y económico. El analista ve como colofón lo sucedido en junio de 2025, cuando EE.UU. e Israel lanzaron ofensivas militares sobre Irán de una manera que el país desconocía desde la guerra con Irak de los años ochenta. "Aquello desmoronó los mitos y terminó con la apariencia invencible del régimen", que tenía en la seguridad una de las principales ofertas del contrato social, según declara a El País.

Las autoridades iraníes han intentado un enfoque de "palo y zanahoria", distinguiendo entre lo que llaman manifestantes "legítimos" que expresan quejas económicas y "alborotadores" respaldados por potencias extranjeras que intentan desestabilizar Irán. El gobierno ha dicho que está dialogando con los primeros, pero grupos de derechos humanos han descrito una creciente violencia generalizada dirigida a los manifestantes por parte de funcionarios de seguridad.

Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional, sintetiza el mensaje que vienen difundiendo los líderes de Teherán: las protestas por los problemas económicos son legítimas, pero EE.UU. e Israel tratan de aprovechar para desestabilizar el país mediante el despliegue de mercenarios a sueldo, y ante eso las autoridades responderán "con la mayor fuerza", detalló Larijani el viernes, según El País.

El ejército iraní advirtió en un comunicado el sábado que mantendrá el estado de alerta para torpedear lo que considera "conspiraciones del enemigo", en aparente referencia a EE.UU. e Israel, y prometió frustrar "los complots del enemigo", advirtiendo que socavar la seguridad del país era una "línea roja".

Mientras tanto, el líder supremo, Ali Jamenei, de 86 años, ha publicado en las últimas horas 12 mensajes en redes sociales dirigidos principalmente a Washington: "Hoy, como en el pasado, EE.UU. se equivoca en sus cálculos sobre Irán", según recoge El País.

La televisión estatal intentó mostrar una apariencia de normalidad mientras continuaban las protestas, describiéndolas como pequeñas aberraciones en un país por lo demás pacífico. Un presentador de la televisión estatal advirtió a los manifestantes que no salieran, diciendo a los padres que impidieran a sus hijos manifestarse. "Si algo sucede, si alguien resulta herido, si se dispara una bala y les pasa algo, no se quejen", dijo, según The Guardian.

La agencia de noticias Fars, cercana a los servicios de seguridad iraníes, emitió un video de lo que parecían ser confesiones forzadas de manifestantes. Activistas de derechos humanos advirtieron que las confesiones forzadas, aunque en sí mismas constituyen una violación de los derechos humanos, a menudo se utilizan como prueba para ejecuciones en Irán.

Press TV, una emisora estatal que se emite en el extranjero, denuncia este sábado la mano de los "alborotadores", emitiendo imágenes de varios edificios de múltiples pisos engullidos por las llamas. Uno de esos bloques, según la cadena, es el Ayuntamiento de un suburbio de Teherán, según informa El País.

En medio de esta situación, Reza Pahlavi, el hijo exiliado del antiguo sha de Irán, ha llamado a los manifestantes a tomar las calles el sábado y el domingo y a tomar el control de sus ciudades. Pahlavi, que ha emergido como una figura cada vez más popular en la actual ola de protestas, pidió a la gente que izara la bandera del "león y el sol" anterior a 1979 que se utilizaba durante el gobierno de su padre.

"Nuestro objetivo ya no es simplemente salir a las calles. El objetivo es prepararse para tomar los centros de las ciudades y mantenerlos", dijo, prometiendo que regresaría pronto a Irán, según The Guardian. El día anterior, el hijo del último sha hizo un llamamiento directo a Trump: "Presidente, por favor, prepárese para intervenir para ayudar al pueblo de Irán". Aunque se cree que el apoyo hacia su figura es minoritario, varios vídeos han reflejado cánticos en favor del heredero de la corona: "¡Esta es la batalla final, Pahleví volverá!", según El País.

La comunidad internacional se ha solidarizado con los manifestantes, con estados de la UE y EE.UU. publicando mensajes de apoyo. "Estados Unidos apoya al valiente pueblo de Irán", dijo Marco Rubio, el secretario de Estado de EE.UU., en X el sábado, según The Guardian.

El presidente Donald Trump ha reiterado el viernes su amenaza contra Irán. "Tienen un problema grande", alegó el presidente de Estados Unidos, que ha manifestado en otras dos ocasiones que intervendrá si la represión se cobra vidas. "Parece que la gente se está apoderando de ciudades donde nadie lo creía posible semanas atrás", añadió, según El País. El viernes, Trump dijo que las autoridades iraníes estaban "en un gran problema", añadiendo: "Mejor que no empiecen a disparar, porque nosotros también empezaremos a disparar". El sábado por la noche, dijo que EE.UU. está "listo para ayudar" mientras los manifestantes en Irán enfrentaban una creciente represión por parte de las autoridades de la república islámica. "Irán está mirando hacia la LIBERTAD, quizás como nunca antes. ¡¡¡EE.UU. está listo para ayudar!!!", dijo Trump en una publicación social en Truth Social, sin entrar en detalles, según The Guardian.

Trump ha descartado por ahora reunirse públicamente con Pahleví y ha pedido dejar ver quién "emerge" entre las protestas, pero su intervención se prevé necesaria para que el retorno del príncipe tenga más posibilidades, según El País.

Nasr anticipa que el líder supremo no hará ninguna concesión ante las protestas. "Aprendió durante la caída del sha [en 1979] que aquello envalentona a los manifestantes", detalla a El País. Sin embargo, otros líderes políticos podrían hacer concesiones en su lugar. Algunas personalidades, como el expresidente Hasan Rohaní, han sugerido antes de las actuales protestas la conveniencia de cambiar la relación con EE.UU., algo que podría permitir perdurar al régimen tras dejar de lado a Jamenei.

Mientras, algunos observadores en la diáspora —que por lo general ven la caída del régimen más cercana de lo que la consideran voces sobre el terreno— ambicionan una transición de al menos dos años que reestablezca libertades políticas y sociales en Irán, y que esté pilotada por alguno de los rostros de la amplia y desvertebrada oposición, como la Nobel de la Paz Narges Mohammadi o el exparlamentario Mostafa Tajzadeh, según El País.

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