La población iraní atraviesa una severa crisis económica con pérdida de hasta cuatro millones de empleos y triplicación del precio del pan, mientras un frágil alto al fuego con Israel mantiene cerrado el estrecho de Hormuz, generando la mayor interrupción energética de la historia según la Agencia Internacional de Energía, que advierte sobre un impacto comercial potencialmente superior al de la pandemia de COVID-19.