La economía iraní enfrenta despidos masivos que han eliminado aproximadamente un millón de puestos de trabajo desde el inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel en marzo de 2026, según estimaciones del gobierno iraní. El cierre de internet impuesto por las autoridades, los ataques a infraestructura industrial y el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes han paralizado sectores clave como la tecnología, la manufactura y el comercio, profundizando una crisis económica que ya venía arrastrándose por años de sanciones y mala gestión.