Un mes después del alto el fuego del 8 de abril entre Estados Unidos e Irán, la República Islámica opera bajo una nueva arquitectura de liderazgo distribuido tras la muerte del líder supremo Ali Jamenei y otros altos mandos en ataques estadounidenses e israelíes. Mientras el secretario de Estado Marco Rubio anunció el fin de operaciones de combate estadounidenses, las negociaciones para un acuerdo duradero siguen estancadas por diferencias sobre el programa nuclear iraní y el control del estrecho de Ormuz, según fuentes oficiales de ambos países.