Irán experimenta una transformación histórica en su estructura de poder tras el asesinato del líder supremo Ali Jamenei en un ataque israelí el 28 de febrero de 2026, según analistas políticos. El nombramiento de su hijo Mojtaba como sucesor, bajo presión de la Guardia Revolucionaria, marca el fin de la legitimidad religiosa del régimen y consolida el control militar sobre un país sumido en crisis económica y protestas masivas.