Tres mosquitos de la especie Culiseta annulata fueron descubiertos en octubre de 2025 en Kjós, a unos 50 kilómetros al norte de Reikiavik, marcando la primera vez que se detectan mosquitos en Islandia, según el Instituto Islandés de Ciencias Naturales. El hallazgo se produce en un contexto de calentamiento acelerado del Ártico, que se calienta cuatro veces más rápido que el resto del planeta, provocando movimientos sin precedentes de insectos y otros artrópodos en la región con consecuencias importantes para todo el ecosistema ártico.