

Una comitiva de soldados y representantes civiles israelíes confiscó el jueves decenas de piezas arqueológicas en una colina cercana a Ramala, en Cisjordania, trasladándolas al Museo del Buen Samaritano en un movimiento que expertos consideran parte de una estrategia de expansión territorial.
Las autoridades israelíes realizaron la extracción de artefactos en Al-Mazra Al-Sharqiya, un poblado próximo a Ramala. Según reconocieron fuentes oficiales, la confiscación incluyó capiteles, monedas y columnas de piedra —aproximadamente cinco piezas— provenientes del lugar histórico conocido como Burj Lasana, un sitio habitado durante cerca de 2.000 años, desde la Edad de Hierro (1200 antes de Cristo) hasta el periodo de las Cruzadas (1200 después de Cristo).
La Administración Civil israelí justificó la operación argumentando que residentes palestinos habían construido una villa que causaba daños en los restos arqueológicos de la zona, donde también se encuentran una fortaleza de la época de las Cruzadas, una iglesia bizantina y un baño antiguo.
El actual Gobierno israelí, considerado el más derechista en la historia del país, ha impulsado un nuevo esfuerzo para colocar las antigüedades de Cisjordania bajo control de instituciones civiles israelíes. Esta maniobra choca con el derecho internacional, dado que Cisjordania es un territorio ocupado militarmente. Muchos analistas interpretan estas acciones como un paso más en la anexión de facto del territorio a través de la arqueología.
El incidente se enmarca en una tendencia mayor de expropiación. El mes pasado, la Administración Civil anunció su intención de apropiar grandes partes de Sebastia, un importante yacimiento arqueológico romano cercano a Nablus. La organización israelí Peace Now advirtió que esta operación representaría la mayor confiscación de tierras arqueológicamente significativas en la historia de Israel.
El plan contemplaría la apropiación de 180 hectáreas pertenecientes a los pueblos palestinos de Burqa y Sebastia, incluyendo miles de olivos. La orden israelí solo concedió 14 días a los propietarios palestinos para presentar alegaciones.
Las autoridades israelíes argumentan que su objetivo es preservar y desarrollar lugares antiguos. En 2023, el Gobierno de Benjamín Netanyahu inició planes para convertir Sebastia en una atracción turística bajo control israelí, lo que implicaría el desplazamiento de residentes palestinos y el fin del turismo local.
Representantes de la Unidad Arqueológica israelí declararon: 'Preservar los lugares antiguos es una parte central de nuestro trabajo y nuestra responsabilidad para proteger la historia de la región'. Sin embargo, el ministro palestino de Turismo y Antigüedades, Hani al-Hayek, ha denunciado la destrucción de puntos arqueológicos.
Según al-Hayek, la ofensiva israelí en Gaza iniciada en 2023 habría dañado total o parcialmente 226 de los 316 lugares antiguos en el enclave, lo que describió como un 'ataque para eliminar la identidad palestina y la memoria colectiva'.