El ejército israelí avanzó este martes con tanques y soldados en territorio libanés, expandiendo sus posiciones más allá de las que ya mantenía en violación del alto el fuego de 2024, según confirmaron fuentes de seguridad libanesas y testigos. La operación terrestre se produce mientras continúan los bombardeos contra Hezbolá y la guerra conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán cumple su cuarto día, con cientos de muertos en ambos bandos y ataques que se extienden por todo Oriente Próximo.
Una fuerza militar israelí compuesta por un tanque y tres excavadoras cruzó la Línea Azul que separa Líbano e Israel alrededor de las 8 de la mañana hora local del martes, avanzando aproximadamente un kilómetro hacia el condado de Tal al-Nahas, entre la aldea de Adaisseh y el condado de Burj al-Muluk, según informaron a Xinhua fuentes de seguridad libanesas y testigos. El ejército libanés está monitoreando el movimiento de la fuerza israelí en coordinación con la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano, según las mismas fuentes.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció que el primer ministro Benjamin Netanyahu y él autorizaron al ejército a "avanzar y tomar el control de posiciones estratégicas adicionales en Líbano, con el fin de impedir ataques contra las localidades israelíes fronterizas", según un comunicado oficial. El ejército israelí afirmó que sus soldados están desplegados en "varios puntos" del sur de Líbano como parte de una "postura mejorada de defensa avanzada" para reforzar la seguridad de los residentes locales en la zona fronteriza.
"No se trata de una operación terrestre. Es una medida táctica destinada a garantizar la seguridad de nuestra población", declaró a la prensa extranjera el teniente coronel Nadav Shoshani, portavoz internacional del ejército israelí. "Hemos posicionado soldados en la zona fronteriza en puntos adicionales para defender a nuestros civiles y evitar que Hezbolá los ataque", añadió.
La expansión militar israelí se produce después de que el ejército exigiera, cerca de la medianoche del lunes, el desalojo de 30 municipios del sur de Líbano, según el diario libanés Orient-Le Jour. La agencia de noticias estatal libanesa afirma que el ejército regular libanés "evacuó varias de sus posiciones en el borde fronterizo". Testigos consultados aseguraron que "el ejército libanés se ha retirado de al menos siete posiciones operativas avanzadas a lo largo de la frontera". Las autoridades militares hablaron de un repliegue con el objetivo de preservar la "seguridad" de los soldados. Algunos vídeos en redes sociales captan el repliegue hacia el norte de las tropas libanesas.
Israel ya mantenía cinco posiciones que considera estratégicas en el sur de Líbano, vulnerando el acuerdo de alto el fuego firmado en noviembre de 2024 que puso fin a la guerra anterior con Hezbolá, según El País. Durante los 15 meses de supuesta tregua, Israel ha bombardeado casi diariamente territorio libanés, matando a cientos de personas, principalmente miembros de Hezbolá y milicias palestinas, pero también un centenar de civiles, según la misma fuente.
La ofensiva terrestre se desarrolla en paralelo a una intensa campaña de bombardeos aéreos. Al mediodía del martes, el ejército israelí reportó 160 ataques contra Hezbolá, según El País. Los bombardeos alcanzaron infraestructuras asociadas a la parte civil de Hezbolá en la capital libanesa, incluyendo las oficinas de la televisión al Manar y de la radio Al Nur. El lunes, el principal objetivo fueron múltiples oficinas de Qard al Hassan, una entidad financiera de microcréditos que Israel considera una tapadera para la financiación de Hezbolá.
La fuerza aérea israelí continuó golpeando este martes posiciones más avanzadas, como los alrededores del río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera, según El País. Ese punto demarca la zona fronteriza al sur de la cual Beirut anunció en enero que había completado el desarme de Hezbolá y otros grupos armados. Israel lo consideró insuficiente y venía incrementando allí sus bombardeos.
Los ataques de represalia de Israel contra Hezbolá causaron hasta el martes 52 fallecidos y 154 heridos, según las autoridades libanesas citadas por La Nación. Una espesa nube de humo negro cubrió Beirut mientras el estruendo de explosiones resonaba en el aire, según la misma fuente. El lunes, las autoridades nacionales cifraron en 29.000 las personas desplazadas, aunque todo hace pensar que el número es mucho mayor y que el recuento se limita al censo de los refugios gubernamentales, según El País.
La escalada en Líbano se produce en el contexto de la guerra más amplia entre Israel, Estados Unidos e Irán que entró este martes en su cuarto día. La campaña conjunta israelí-estadounidense mató al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el primer día de la ofensiva, según múltiples fuentes. "Hemos decapitado al pulpo iraní y ahora trabajamos para aplastarlo y cortarle los brazos", señaló el ministro Katz en referencia a la muerte de Jamenei y las milicias aliadas de Teherán en Palestina, Yemen, Líbano e Irak.
El presidente estadounidense Donald Trump reveló que los bombardeos habían matado a quienes Washington consideraba posibles sucesores de Jamenei, y que otro ataque "importante" había golpeado una reunión para elegir al nuevo liderazgo, según La Nación. "La mayoría de las personas en las que pensábamos han muerto", dijo Trump. "Ahora tenemos otro grupo de dirigentes. Puede que también estén muertos, según reportes".
Una fuente familiarizada con el plan de guerra israelí dijo a Reuters que la campaña había sido planificada para extenderse durante dos semanas, pero que avanzaba más rápido de lo esperado, según La Nación. El objetivo es derrocar a los gobernantes clericales de Irán y no hay un plazo fijo para lograrlo, añadió la fuente. Israel está acelerando su campaña por temor a que Washington pudiera llegar a un acuerdo con los líderes iraníes supervivientes para detener la ofensiva antes de que se cumplan los objetivos israelíes.
La Media Luna Roja Iraní anunció que 787 personas habían muerto en todo el país desde el sábado, según La Nación. La organización especificó que 153 ciudades y más de 500 emplazamientos fueron alcanzados en todo Irán, con un total de más de 1.000 ataques. En Israel, donde los misiles iraníes alcanzaron varios puntos, murieron 11 personas, según la misma fuente.
El ejército israelí anunció haber atacado el palacio presidencial iraní y el edificio del Consejo de Seguridad en Teherán, según La Nación. "La Fuerza Aérea israelí atacó y desmanteló instalaciones dentro del complejo de la dirección del régimen terrorista iraní en el corazón de Teherán", agregó el ejército. La prensa iraní informó también que Estados Unidos e Israel atacaron el edificio del organismo encargado de elegir al nuevo líder de Irán, en Qom, al sur de Teherán, durante una votación del consejo para elegir al nuevo líder supremo, según la emisora israelí Kan citada por La Nación.
Hezbolá, debilitada y descabezada en la guerra de 2024, venía dejando sin respuesta todos los bombardeos israelíes durante 15 meses de supuesta tregua, según El País. Pero el lunes abrió fuego por sorpresa en "venganza" contra Israel por haber matado al líder supremo iraní. "La era de la paciencia ha terminado, sin dejarnos más opción que regresar a la resistencia", dijo uno de los dirigentes de Hezbolá, Mahmud Qmati. "Ya que Israel quería una guerra abierta, que haya una guerra abierta", agregó.
Hezbolá sostiene que los ataques israelíes buscan "silenciar la voz de la resistencia", como se llama a sí misma por oponerse a las ocupaciones que Israel ha efectuado en Líbano en las últimas décadas, y que constituyen la principal razón de ser de la milicia, según El País. La organización proiraní ha justificado los ataques "en respuesta a la agresión israelí criminal" y asegura haber empleado aviones no tripulados contra la base militar de Ramat David y otros puntos militares en Meron y en los Altos de Golán, ocupados por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967.
El presidente de Líbano y ex jefe de las tropas libanesas, Joseph Aoun, decretó el lunes la prohibición de la actividad militar de Hezbolá, así como del lanzamiento de cohetes desde territorio nacional, en una medida de impacto incierto, según El País. El martes se reunió con embajadores del Quinteto, un grupo de Estados (Estados Unidos, Francia, Arabia Saudí, Egipto y Qatar) que asesora al país mediterráneo, con el fin de avanzar hacia un nuevo alto el fuego, que se prevé aún más beneficioso para Israel. Aoun enfatizó que la medida es "irreversible", según La Nación.
Sin embargo, buena parte de la sociedad libanesa critica a Hezbolá por arrastrarlos a una segunda guerra con Israel en dos años y siente cada vez más indefendibles los argumentos de la milicia, según El País. Pero deshacer el camino es difícil. Con la ocupación israelí fortaleciéndose en territorio libanés, muchos temen que Hezbolá tendrá un pretexto para mantener la resistencia y las armas.
Preguntado por si las tropas israelíes llegarán incluso al norte del río Litani, que marca la frontera del despliegue de los cascos azules, el portavoz del ejército de Israel, Effie Defrin, se limitó a responder que la orden es ampliar las operaciones para proteger a la población del norte de Israel, que a diferencia de lo que ocurrió en 2023 no ha sido evacuada, según El País. "El Mando norte ha seguido avanzando y está creando una zona tapón, tal como prometimos, entre nuestros residentes y cualquier tipo de amenaza", indicó Defrin, según La Nación.
La guerra más amplia en Oriente Próximo ha provocado disrupciones significativas en el transporte y la energía. Qatar detuvo su producción de gas natural licuado, aproximadamente una quinta parte del suministro mundial, y Arabia Saudí suspendió la producción en su mayor refinería nacional, según La Nación. El precio del petróleo crudo subió alrededor de un 4% durante la noche. El índice de referencia europeo STOXX 600 cayó un 3% en las primeras operaciones, tras haber retrocedido un 1,7% el lunes.
El Departamento de Estado de Estados Unidos ordenó la evacuación del personal no esencial y familiares en Kuwait, así como en Baréin, Irak, Qatar, Jordania y Emiratos Árabes Unidos como medida de precaución, según La Nación. También instó a sus ciudadanos a abandonar más de una docena de países de Oriente Próximo por riesgos para su seguridad, aunque con gran parte del espacio aéreo cerrado muchas personas continúan varadas.
Respecto a la duración del conflicto, Netanyahu afirmó el lunes que la guerra "no va a durar años", según La Nación. Trump afirmó que es probable que las operaciones duren de cuatro a cinco semanas, pero que estaba preparado "para ir mucho más allá". Más tarde, añadió que Estados Unidos tenía un "suministro prácticamente ilimitado" de municiones y "armamento de alta calidad" previamente posicionado. "Las guerras pueden librarse para siempre, y con mucho éxito, usando solo esos suministros", escribió el republicano en redes sociales, dejando abierta la posibilidad de una guerra amplia y de duración indefinida.
El teniente coronel israelí Nadav Shoshani dijo en una rueda de prensa que la duración de la campaña podría depender de los acontecimientos, y añadió: "Hemos preparado un marco general de semanas", según La Nación. Consultado sobre si Israel podría desplegar fuerzas terrestres en Irán, Shoshani respondió que era poco probable.