Israel intensificó su quinta invasión a Líbano desde 1978 con una ofensiva terrestre expandida hacia el río Litani, mientras el ministro de Defensa israelí Israel Katz prometió aplicar el modelo de destrucción usado en las ciudades gazatíes de Rafah y Beit Hanoun, desplazando a 1.2 millones de personas y generando advertencias internacionales sobre crímenes de guerra. La escalada, iniciada el 2 de marzo de 2026 tras ataques de Hezbollah en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, ha dejado al menos 1,029 muertos en Líbano según el Ministerio de Salud Pública libanés.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) avanzaron esta semana hacia el río Litani en el sur de Líbano, aproximadamente 32 kilómetros desde la frontera israelí, mientras el ministro de Defensa Israel Katz ordenó acelerar la demolición de viviendas libanesas en aldeas fronterizas siguiendo "el modelo de Rafah y Beit Hanoun", según declaró el 22 de marzo, refiriéndose a dos ciudades de Gaza que las FDI destruyeron casi por completo.
Katz ha ordenado establecer una "zona de seguridad" al sur del río Litani para detener el lanzamiento de cohetes y misiles de Hezbollah hacia el norte de Israel, según reportó Defense News. El ministro declaró el 16 de marzo que "cientos de miles de residentes chiítas del sur de Líbano no regresarán a sus hogares al sur del área del Litani hasta que se garantice la seguridad de los residentes del norte de Israel".
Esta es la quinta invasión israelí a Líbano desde 1978, esta vez en respuesta a que Hezbollah disparó cohetes contra Israel el 2 de marzo para protestar por el asesinato del líder supremo de Irán, según Defense News. La ofensiva ha desplazado a más de un millón de personas hasta el momento, según Human Rights Watch.
Desde el 2 de marzo, los ataques israelíes han matado al menos 1,029 personas en Líbano, incluyendo 118 niños y 40 trabajadores médicos, según el Ministerio de Salud Pública de Líbano al 22 de marzo. Israel ha lanzado más de 7,000 ataques con drones, misiles y bombardeos aéreos en Líbano desde esa fecha, y afirma haber matado a 700 combatientes de Hezbollah en ese período, según Defense News.
Hezbollah, por su parte, ha sorprendido a Israel con la profundidad de sus arsenales de misiles y cohetes, continuando lanzando salvas contra el norte de Israel. El grupo respaldado por Irán ha disparado un promedio de aproximadamente 150 cohetes por día en días recientes, según las FDI. Esta semana, las FDI reportaron que Hezbollah lanzó 600 cohetes, misiles y drones en un período de 24 horas, un aumento significativo respecto a su promedio diario anterior de 100, según Defense News. Los ataques de Hezbollah han herido al menos 15 personas en Israel, según reportes de medios israelíes citados por Human Rights Watch.
Hezbollah ha adoptado nuevas tácticas de guerrilla, operando en células pequeñas que atacan tanques Merkava con armas antitanque rusas Kornet e iraníes Almas, esta última una versión de ingeniería inversa del israelí Spike, según Defense News. En lugar de intentar mantener una línea defensiva, los combatientes de Hezbollah se han movido para atacar y luego se han dispersado en el terreno montañoso que conocen bien, esperando causar bajas israelíes.
El jueves, Hezbollah afirmó haber destruido o deshabilitado 20 tanques, según Defense News. Esta semana el grupo publicó videos tomados desde drones suicidas impactando Merkavas, una técnica copiada del ejército ucraniano que parece diseñada para lograr una victoria de relaciones públicas.
El avance de las FDI continuaba el viernes, con reportes de nuevas aldeas tomadas, cada vez más cerca del Litani, según Defense News.
Las órdenes de desplazamiento emitidas por el ejército israelí a residentes de los suburbios del sur de Beirut entre el 11 y el 15 de marzo declararon que el ejército israelí "no dudará en atacar a cualquiera que esté presente cerca de miembros, instalaciones o medios de combate de Hezbollah", según Human Rights Watch. Esto difiere de órdenes anteriores que advertían que quienes estuvieran cerca de Hezbollah "ponían en riesgo sus vidas".
El 4 y 5 de marzo, el ejército israelí emitió órdenes de desplazamiento para toda la población de Líbano al sur del río Litani y todos los residentes de los suburbios del sur de Beirut, que incluyen cientos de miles de personas, según Human Rights Watch. Desde el 12 de marzo, el ejército israelí ha expandido las áreas sujetas a órdenes de desplazamiento, ordenando a residentes del sur de Líbano evacuar al norte del río Zahrani, 15 kilómetros al norte del río Litani y 40 kilómetros al norte de la frontera sur de Líbano con Israel.
El 5 de marzo, Bezalel Smotrich, ministro en el ministerio de defensa que también se desempeña como ministro de Finanzas de Israel y forma parte del gabinete de seguridad, grabó una declaración en video parado en la frontera Israel-Líbano, afirmando que "muy pronto, Dahieh [suburbio del sur de Beirut] se verá como Khan Younis" en Gaza, según Human Rights Watch.
Human Rights Watch advirtió que el desplazamiento forzado, la destrucción sin sentido y los ataques que deliberadamente atacan a civiles son crímenes de guerra. La organización señaló que países que continúan proporcionando a Israel armas y ayuda militar arriesgan complicidad en las violaciones graves del gobierno israelí en Líbano.
"La declaración del ministro de defensa israelí, indicando que los residentes chiítas del sur de Líbano serán impedidos de regresar a sus hogares hasta que se garantice un estándar de seguridad indeterminado para los residentes del norte de Israel, señala que Israel impedirá que los residentes regresen a sus hogares por un período indefinido", declaró Human Rights Watch. La organización agregó que señalar específicamente a residentes chiítas indica que Israel está imponiendo tales medidas basándose en su religión, una violación de derechos humanos.
"Ordenar al ejército israelí acelerar la destrucción de hogares libaneses plantea un riesgo serio del crimen de guerra de destrucción sin sentido y violaciones de la prohibición bajo el derecho internacional contra destruir deliberadamente propiedad civil excepto cuando sea necesario por razones militares legales", afirmó Human Rights Watch.
La organización documentó que desde el 7 de octubre de 2023, las fuerzas israelíes han cometido numerosas violaciones de las leyes de guerra y aparentes crímenes de guerra en Líbano con total impunidad, incluyendo ataques aparentemente deliberados o indiscriminados contra periodistas, civiles, médicos, instituciones financieras, instalaciones relacionadas con reconstrucción y personal de paz. También han usado ilegalmente fósforo blanco en áreas pobladas, entre otras violaciones. Human Rights Watch ha documentado varios ataques ilegales en Líbano usando armas fabricadas en Estados Unidos.
Los civiles que eligieron quedarse en áreas sujetas a órdenes de desplazamiento en el sur de Líbano están particularmente en riesgo de quedar aislados de suministros de alimentos y medicinas y otra ayuda, según Human Rights Watch.
En una declaración publicada el 18 de marzo, el portavoz árabe del ejército israelí dijo que los puentes que cruzan el río Litani hacia el sur de Líbano serían atacados "para prevenir el movimiento de refuerzos y medios de combate" hacia el sur de Líbano, según Human Rights Watch. Entre el 13 y el 22 de marzo, el ejército israelí afirmó haber atacado al menos cuatro puentes del río Litani.
No todo el daño de misiles ha sido en el sur de Líbano. El martes, fragmentos de misiles cayeron en el área de Jounieh al norte de Beirut, lejos de los combates, según Defense News. En una declaración, el ejército libanés dijo que los fragmentos provenían de un "misil balístico guiado del tipo 'Qadr-110', de fabricación iraní, de aproximadamente 16 metros de largo con un alcance de unos 2,000 kilómetros, y portaba varias submuniciones pequeñas".
El incidente generó preocupación ya que Líbano ha sido perdonado de ataques con misiles iraníes, a diferencia de los estados del Golfo, posiblemente porque su aliado regional Hezbollah está activo en Líbano, según Defense News.
Pero el ejército libanés dijo que el misil iraní no estaba dirigido a Líbano. "El misil explotó a gran altitud, lo que sugiere que su objetivo previsto estaba fuera del territorio libanés. En cuanto a la causa de la explosión, pudo haber sido debido a un mal funcionamiento técnico o el resultado de un misil interceptor", según la declaración citada por Defense News.
Eso llevó a especulaciones de que el misil se dirigía a Chipre y fue derribado por un buque naval, posiblemente estadounidense, en el Mediterráneo, según Defense News. Cuando un dron iraní atacó la base aérea británica RAF Akrotiri en Chipre el 2 de marzo, Francia, el Reino Unido e Italia enviaron buques navales para proteger la isla, que es parte de la Unión Europea.
Khaled Hamadi, un general retirado del ejército libanés, dijo que creía que el misil había sido dirigido en cambio a la embajada estadounidense en Líbano, que está cerca de Jounieh, según Defense News. Señaló que fue disparado poco después de que Líbano anunciara que estaba expulsando al embajador iraní en Líbano, quien está acusado de enlazar con Hezbollah.
"Podría haber sido una respuesta de Irán a la expulsión de su embajador", dijo Hamadi a Defense News. Agregó que la altitud del misil cuando se rompió no necesariamente significaba que se dirigía fuera de Líbano. "Los misiles balísticos caen verticalmente a sus objetivos, por lo que el objetivo podría haber estado fácilmente en Líbano", dijo.
La invasión actual ocurre después de que las FDI entraron por última vez a Líbano en 2024 después de que Hezbollah disparó cohetes para respaldar a Hamas en Gaza, según Defense News. Israel también mató al líder de Hezbollah Hassan Nasrallah en un ataque aéreo y activó explosivos que había introducido de contrabando en los buscapersonas de Hezbollah, hiriendo a 3,000 personas.
A pesar de un alto el fuego, Israel continuó bombardeando el sur de Líbano, atacando a Hezbollah, pero el 2 de marzo, el grupo chiíta apareció rearmado y listo para luchar, lo que provocó reportes de que comandantes iraníes habían asumido el entrenamiento después de la muerte de Nasrallah, según Defense News.
"Durante más de dos años, los aliados de Israel y los estados europeos que pretenden apoyar y defender los derechos humanos han enterrado sus cabezas en la arena mientras las atrocidades continúan en Líbano, como en Gaza", dijo Ramzi Kaiss, investigador de Líbano en Human Rights Watch. "Las atrocidades florecen cuando hay impunidad, y otros países ya no deberían quedarse de brazos cruzados mientras continúan".
Human Rights Watch instó a que las autoridades judiciales de Líbano inicien investigaciones domésticas de crímenes internacionales graves, y que el gobierno se adhiera al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y presente una declaración aceptando la jurisdicción de la corte antes de la fecha de adhesión, incluyendo desde al menos el 7 de octubre de 2023.
Los aliados clave de Israel, incluyendo Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, deberían suspender la asistencia militar y las ventas de armas a Israel e imponer sanciones específicas a funcionarios creíblemente responsables de abusos graves en curso, según Human Rights Watch. Deberían ejercer mayor presión sobre Israel para garantizar que los residentes desplazados puedan regresar a sus hogares una vez que terminen las hostilidades o una vez que cesen de existir las razones de su desplazamiento.
"El ejército israelí no puede decidir cuándo los civiles pierden las protecciones otorgadas por el derecho internacional ni se le debería permitir impedir que los residentes desplazados regresen a sus hogares basándose en algún estándar de 'seguridad' indefinido", dijo Kaiss. "Atacar deliberadamente a civiles, objetos civiles y otros protegidos bajo el derecho internacional sería un crimen de guerra, y los países que suministran armas a Israel necesitan darse cuenta de que están arriesgando complicidad en crímenes de guerra también".
Hezbollah debería tomar todas las precauciones factibles para proteger a civiles en sus operaciones en Líbano e Israel, según Human Rights Watch. Los civiles que no evacúan tras las órdenes siguen estando completamente protegidos por el derecho internacional humanitario. El desplazamiento forzado está prohibido bajo las leyes de guerra, excepto en casos en los que esté involucrada la seguridad civil o por razones militares imperativas.
Una persona que comete violaciones graves de las leyes de guerra con intención criminal, es decir, intencionalmente o imprudentemente, puede ser procesada por crímenes de guerra, según Human Rights Watch. Los individuos también pueden ser considerados criminalmente responsables por asistir, facilitar, ayudar o ser cómplices de un crimen de guerra.