

El ejército israelí ha lanzado este miércoles una extensa operación militar en la zona de Tubas, en el norte de Cisjordania, declarando toque de queda y cerrando todos los accesos a la ciudad. La operación, que involucra a miles de soldados y agentes, se produce en un contexto de creciente violencia en los territorios ocupados y planes de expansión de asentamientos israelíes.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han iniciado una amplia operación militar en el norte de Cisjordania, específicamente en la zona de Tubas, según ha informado el ejército israelí. La operación, descrita como "antiterrorista", se realiza en conjunto con el Shin Bet (servicios de inteligencia israelíes) y la Policía de Fronteras, con el objetivo de "actuar proactivamente" para impedir que "el terrorismo eche raíces" en la región, según un comunicado de las FDI publicado en la red social X.
Las autoridades israelíes han declarado el toque de queda, cerrado todos los accesos a la ciudad con montículos de tierra y retenes, y advertido a la Autoridad Nacional Palestina —que tiene sobre el papel el control administrativo y de seguridad— de que la ofensiva durará varios días, según ha explicado el gobernador de la región, Ahmed al Asaad.
Según medios israelíes, en la operación participa el equivalente a tres brigadas, lo que significa varios miles de soldados y agentes. Las imágenes muestran helicópteros Apache sobrevolando la ciudad de Tubas, así como la llegada de vehículos de transporte de tropas y excavadoras militares. El ejército israelí ha cerrado las carreteras principales de la región, generando grandes atascos, mientras que colegios y guarderías han cerrado sus puertas.
En Tammun, un municipio al sur de Tubas, los soldados han convertido ya al menos 10 casas en posiciones de tiro, dañando carreteras y cortando tuberías de agua, según ha denunciado su Ayuntamiento. Las tropas han cercado barrios enteros, aislándolos entre sí y allanando numerosas viviendas. Fotografías muestran a soldados llevándose a hombres arrestados con las manos esposadas a la espalda. La Media Luna Roja ha reportado al menos un herido por golpes de militares israelíes.
La operación parece ser una extensión de las acciones militares lanzadas a principios de 2025 en tres campamentos de refugiados del norte de Cisjordania (Yenín, Nur Shams y Tulkarem), que han provocado el desplazamiento de más de 30.000 personas de sus hogares, según un informe reciente de Human Rights Watch. La organización calificó estos desplazamientos como "crímenes de guerra y contra la humanidad". Hasta el momento, en Tubas no se han registrado desplazamientos masivos de población.
Un vídeo de la cadena de televisión Al Jazeera muestra además esta mañana a vehículos militares entrando en Tulkarem, otra ciudad de Cisjordania donde ya penetraron en enero de 2025, en lo que fue el inicio de la mayor operación militar en Cisjordania desde el fin de la Segunda Intifada, dos décadas antes.
Hamás ha emitido un comunicado en el que llama a la sociedad palestina a mostrar la "máxima unidad nacional para enfrentar la guerra abierta en Cisjordania" y a la comunidad internacional a tomar "medidas inmediatas y contundentes".
La violencia en Cisjordania ocupada se ha intensificado significativamente desde los ataques liderados por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, que desencadenaron la guerra en Gaza. Según el Ministerio de Salud palestino, al menos 1.000 palestinos han muerto en enfrentamientos con colonos israelíes o fuerzas militares desde esa fecha. Por su parte, según cifras israelíes, 43 israelíes, incluidos soldados, han sido asesinados en ataques palestinos en Cisjordania.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) informó este mes que los colonos israelíes fueron responsables de al menos 264 ataques contra palestinos y sus propiedades durante octubre, convirtiéndolo en el peor mes para la violencia de colonos desde que la ONU comenzó a registrar tales ataques en 2006. Los perpetradores de esta violencia rara vez son procesados por las autoridades israelíes.
"Estamos presenciando el abandono total de vidas palestinas", declaró la semana pasada Yuli Novak, directora ejecutiva del grupo israelí de derechos humanos B'Tselem. "La comunidad internacional debe poner fin a la impunidad de Israel y hacer que los responsables de crímenes contra el pueblo palestino rindan cuentas".
En paralelo a esta operación militar, Israel continúa con sus planes de expansión de asentamientos en Cisjordania, territorios que ocupa militarmente desde la guerra de los Seis Días de 1967. Actualmente, más de 500.000 israelíes viven en asentamientos a lo largo de Cisjordania, considerados ilegales según el derecho internacional.
En agosto, Israel aprobó un plan que permite nuevos asentamientos en el territorio palestino ocupado, con la construcción de casi 3.500 nuevos apartamentos para ampliar el asentamiento israelí de Maale Adumim. La ONU y grupos de derechos palestinos han advertido que este plan dividiría esencialmente el territorio palestino y haría inviable cualquier solución de dos Estados.