Una decisión tomada hace 70 años de reforestar vastas extensiones de Japón con solo dos especies de árboles ha regresado para atormentar al país. Cada primavera, decenas de millones de japoneses sufren fiebre del heno causada por el polen de cedros y cipreses plantados masivamente tras la Segunda Guerra Mundial, con un impacto económico estimado en 1.600 millones de dólares diarios durante la temporada pico, según reporta la BBC.