Grupos de adolescentes en Herat, Afganistán, realizan manifestaciones fugaces frente a instituciones educativas clausuradas, arriesgando detención y violencia para denunciar la prohibición talibán que impide a 2,2 millones de mujeres acceder a educación secundaria, según Unicef. Las protestas, organizadas por la asociación Golden Needle, coinciden con el inicio del año escolar en un país donde más de 130 edictos fundamentalistas han convertido la discriminación de género en política de Estado desde 2021.