

Hannah Dugan, una jueza del condado de Milwaukee, fue declarada culpable de obstrucción de procedimientos oficiales después de ayudar a un inmigrante mexicano a evadir su arresto por agentes de inmigración, enfrentando una posible sentencia de hasta cinco años de prisión.
La magistrada Hannah Dugan fue encontrada culpable el jueves por un jurado de siete hombres y cinco mujeres, tras un juicio que duró varios días y que representa una victoria significativa para el Departamento de Justicia durante la administración de Donald Trump.
El caso se originó el 18 de abril, cuando Eduardo Flores Ruiz, un inmigrante mexicano sin documentos, compareció en el tribunal de Dugan por un caso de violencia doméstica. Según testimonios de los agentes de inmigración, Dugan interfirió deliberadamente en su intento de arrestar a Flores Ruiz.
Los agentes declararon que la jueza parecía 'enojada' cuando los confrontó en el pasillo del tribunal, cuestionándoles si tenían una orden judicial para detener a Flores Ruiz. Posteriormente, Dugan envió a los agentes a hablar con el presidente del tribunal y utilizó una puerta lateral reservada para jurados y empleados judiciales para ayudar a Flores Ruiz a intentar escapar.
El Departamento de Justicia acusó a Dugan de obstrucción y de ocultar a un inmigrante irregular. Los fiscales argumentaron que la jueza creó una 'ruta de escape' para el indocumentado, llegando incluso a decirle a la taquígrafa del tribunal que asumiría 'las consecuencias' de sus acciones.
Finalmente, el jurado declaró a Dugan culpable únicamente del cargo de obstrucción, un delito grave que podría significar hasta cinco años de prisión. Además, según la Constitución de Wisconsin, su condena probablemente la inhabilitará para continuar ejerciendo como jueza.
Este caso se enmarca en la política migratoria agresiva de la administración Trump, que ha prometido investigar y procesar a funcionarios que no colaboren con sus políticas de inmigración. En los últimos meses, el gobierno ha despedido a más de un centenar de jueces de inmigración y los ha reemplazado por militares más propensos a ordenar deportaciones.
La defensa de Dugan argumentó que ella simplemente estaba tratando de actuar apropiadamente en su tribunal, enfrentando lineamientos confusos sobre cómo manejar la presencia de agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que recientemente habían comenzado a realizar arrestos en los tribunales del condado.
El caso marca un precedente significativo en la tensión entre las autoridades judiciales locales y las políticas federales de inmigración, destacando los desafíos y conflictos que surgen en la aplicación de estas políticas.