La junta militar de Birmania ha revertido parte de sus pérdidas territoriales y lanzado nuevas ofensivas en varios frentes durante los últimos 18 meses, según analistas internacionales, mientras el movimiento de resistencia armada enfrenta un declive estructural. El régimen, que derrocó al gobierno democráticamente electo hace más de cinco años, ha trasladado a la exlíder Aung San Suu Kyi a arresto domiciliario y consolidado su posición política tras elecciones cuestionadas internacionalmente, aunque el conflicto ha dejado decenas de miles de muertos y más de 3 millones de desplazados.