El gobierno kazajo apuesta por transformar la ciudad industrial de Ekibastuz en un centro tecnológico mundial con el proyecto Data Center Valley, capaz de alcanzar un gigavatio de potencia computacional. La estrategia aprovecha su posición como mayor productor mundial de uranio y tarifas eléctricas de apenas 2,5 centavos de dólar por kilovatio/hora, frente a los 40 céntimos de euro en Europa, para atraer desde mineros de criptomonedas hasta gigantes tecnológicos en medio de la fragmentación geopolítica global.