Kiribati, nación insular del Pacífico que depende en más del 70% de sus ingresos gubernamentales de licencias de pesca de atún, enfrenta una amenaza existencial por el calentamiento oceánico que está desplazando las poblaciones de atún fuera de sus aguas territoriales, según revelan informes regionales publicados en abril de 2026. El país podría perder más de 10 millones de dólares anuales en ingresos por licencias de pesca para 2050 si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen altas, lo que representa una crisis económica sin precedentes para una nación sin recursos terrestres alternativos.