

La administración de Donald Trump ha convertido las redes sociales de la Casa Blanca en una plataforma de memes, falsificaciones y manipulaciones creadas con inteligencia artificial, un fenómeno que académicos denominan 'slopaganda' y que representa una nueva forma de comunicación gubernamental basada en el trolleo institucional.
La Casa Blanca estadounidense, bajo el mandato de Donald Trump, ha adoptado una estrategia de comunicación sin precedentes basada en la publicación sistemática de imágenes generadas por inteligencia artificial (IA) con fines propagandísticos, según revelan análisis de expertos en medios digitales.
Este fenómeno, bautizado como 'slopaganda' por académicos como Michał Klincewicz, Mark Alfano y Amir Ebrahimi Fard, representa una fusión entre las herramientas de IA fácilmente accesibles y los mensajes políticos provocadores, según informa The Guardian.
Don Caldwell, editor de Know Your Meme, describe esta práctica como "shitposting institucional", una evolución del tradicional "shitposting" —publicación de contenido deliberadamente crudo u ofensivo para provocar reacciones— llevado ahora al nivel de comunicación oficial gubernamental.
La tendencia comenzó en febrero de 2025 con una imagen de Trump caracterizado como rey en una falsa portada de la revista Time, publicada junto al anuncio de la derogación del sistema de peajes de congestión de Nueva York. Esta imagen marcó un punto de inflexión en el que la cultura de los foros marginales como 4chan y Reddit se trasladó a plataformas mainstream y a la comunicación oficial.
Desde entonces, la Casa Blanca ha publicado numerosas imágenes manipuladas, incluyendo a Trump como Papa justo después del fallecimiento del Papa Francisco, como Jedi con sable de luz, o como superhéroe. Según The Guardian, estas publicaciones han generado controversia global y han sido condenadas por diversos grupos, como la Conferencia Católica del Estado de Nueva York.
La administración Trump no solo ha otorgado libertad regulatoria a la industria de la IA, sino que ha adoptado activamente esta tecnología para sus propios fines comunicativos. "Utilizan la IA porque es la forma más rápida de difundir contenido. No es la forma más rápida de decir algo verdadero; es la forma más rápida de impulsar su propaganda", explica Robert Topinka, profesor de medios digitales y retórica en la Universidad de Birkbeck en Londres, según cita The Guardian.
Entre los casos más polémicos destaca la manipulación de una imagen de la abogada de derechos civiles Nekima Levy Armstrong tras su arresto en enero de 2026. La Casa Blanca publicó una versión alterada donde Armstrong aparecía llorando desconsoladamente, con la piel visiblemente oscurecida, a pesar de que en la imagen original se mostraba serena. Cuando se señaló la falsificación, Kaelan Dorr, subdirector de comunicaciones de la Casa Blanca, respondió: "La aplicación de la ley continuará. Los memes continuarán".
Daniel de Zeeuw, profesor asistente de cultura de medios digitales en la Universidad de Ámsterdam, señala que "la IA es muy buena reiterando constantemente imágenes del pasado, por lo que puede crear esta imaginería nostálgica de tradicionalismo". Esto permite insertar mensajes extremistas actuales en estilos gráficos más reconfortables y familiares, como carteles patrióticos de reclutamiento o campañas de información pública de los años 50.
Según los expertos citados por The Guardian, estas imágenes no pretenden ser argumentos legítimos sino "ganchos emocionales" diseñados para agitar a la base de seguidores. La falsificación evidente es parte del mensaje: "Lo que se comunica aquí es la falsificación misma: estás mostrando tu capacidad para falsificar imágenes, para falsificar evidencia", explica de Zeeuw.
Los académicos advierten que este tipo de propaganda tiene efectos duraderos incluso cuando se reconoce como falsa. Según un estudio citado por The Guardian, "las representaciones neuronales de información que se demostró falsa continúan influyendo en las creencias y el razonamiento de las personas después de ser corregidas".
Streamlinefeed.co.ke describe este fenómeno como una estrategia diseñada para "provocar y desorientar", señalando que "en la economía de la atención, la confusión es tan valiosa como el apoyo". La publicación añade que la Casa Blanca ha demostrado su capacidad para "secuestrar cualquier conversación, en cualquier lugar, en cualquier momento".
Esta nueva forma de comunicación gubernamental plantea serias preocupaciones sobre la manipulación de la información y el uso de tecnologías emergentes para fines propagandísticos, difuminando cada vez más la línea entre la realidad y la ficción en el discurso político oficial.