Las emisiones de luz artificial nocturna se incrementaron aproximadamente 16% en todo el mundo entre 2014 y 2022, con un aumento promedio del 9% en la intensidad lumínica en las áreas afectadas, según una investigación estadounidense publicada en la revista Nature. El fenómeno, que alcanza sus niveles más altos en China e India, amenaza la salud humana y la supervivencia de miles de millones de insectos y otras especies nocturnas, mientras algunas ciudades europeas implementan regulaciones pioneras para recuperar la oscuridad natural de la noche.