Contrario al mito popular atribuido a Einstein, la extinción de los polinizadores no provocaría el colapso alimentario en cuatro años, pero sí eliminaría el 87 por ciento de los cultivos principales y causaría pérdidas económicas de 730.000 millones de dólares, además de agravar enfermedades relacionadas con deficiencias nutricionales que ya causan 427.000 muertes anuales, según estudios científicos recientes.