La economía en forma de K: cómo la IA impulsará el crecimiento y la desigualdad en 2026
El año 2026 se perfila como un periodo de transformación económica global impulsado principalmente por la inteligencia artificial (IA), que promete aumentar la productividad pero también amplificar las desigualdades sociales. Según expertos y analistas, la economía mundial mantendrá un crecimiento moderado del 2,9%, cuatro décimas menos que en 2025, con la IA y el sector de defensa como principales motores, consolidando un modelo económico en forma de K donde los beneficios se distribuirán de manera desigual.
La economía mundial se encuentra en un punto de inflexión. Tras un 2025 dominado por la incertidumbre comercial durante la primera mitad del año —con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su política de aranceles recíprocos anunciada el 2 de abril en el llamado Día de la Liberación— y por el auge de la inteligencia artificial en el segundo semestre, 2026 se presenta como el año en que la IA consolidará su papel transformador en la economía global.
La IA está configurando lo que los expertos denominan una "economía en forma de K", donde algunos sectores y grupos sociales prosperan mientras otros se estancan o retroceden. Según Bank of America, este modelo se extenderá a la economía global, que seguirá creciendo pero de forma cada vez más desigual, con regiones dinámicas mientras otras permanecen atrapadas en un crecimiento estructuralmente bajo.
"La inteligencia artificial está apuntalando un modelo de crecimiento con forma de K, donde la economía claramente se bifurca entre quienes se benefician de la inflación de activos y de la alta productividad, frente a los hogares que sufren el efecto acumulado de la inflación de precios, peor comportamiento del mercado laboral y ven deteriorarse su poder de compra", según indica el análisis de El País.
## Impacto económico de la IA
El potencial de la IA para transformar la economía es comparable a otros eventos disruptivos históricos, como la electricidad o internet. Sin embargo, las estimaciones sobre su impacto varían considerablemente. El premio Nobel de Economía Daron Acemoglu calcula que la productividad podría aumentar una décima al año durante una década; Capital Economics lo cifra en 1,5 puntos porcentuales anuales, mientras que McKinsey lo eleva a 3,5 puntos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que el PIB potencial global puede crecer cuatro décimas más en la próxima década si la automatización de tareas y la innovación disparan la productividad.
La inversión en tecnología ya ha alcanzado niveles astronómicos. Según Ben May, director de Investigación de Oxford Economics, la inversión en IA ha superado los niveles de los años noventa. Desde 2023, los gigantes tecnológicos han duplicado su inversión hasta alcanzar los 400.000 millones de dólares, y los planes anunciados apuntan a que la inversión rondará los 530.000 millones en 2026.
Fitch Ratings calcula que la inversión en tecnología representó el 90% del incremento del PIB de EE.UU. en el primer semestre de 2025, y el boom de los valores relacionados con la IA en la Bolsa habría añadido cuatro décimas al gasto en consumo de los estadounidenses.
## El dilema de los chips: ¿burbuja o revolución?
Uno de los debates más intensos para 2026 gira en torno a la vida útil de los chips utilizados en IA y su impacto en las inversiones masivas realizadas. Arvind Krishna, director ejecutivo de IBM, ha advertido que estos costosos componentes podrían depreciarse completamente en unos "cinco años" debido a la intensidad de los procesos de entrenamiento y ejecución de la IA, que provocan "una tasa de fallos muy alta".
"Según los costes actuales, se necesitan unos 80.000 millones de dólares para llenar un centro de datos de un gigavatio", revela Krishna según El Diario. "Estás construyendo un centro de datos físico mucho más grande. El hormigón y el acero resistirán. Igual que la central eléctrica que hay junto a él, pero con los chips hay que aprovecharlo todo en cinco años, porque en ese momento hay que desecharlo y rellenarlo de nuevo".
Esta situación plantea dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones. El sector de la IA ha anunciado la construcción de centros de datos por un total de "100 GW", lo que según Krishna equivale a "8 billones de gastos operativos", una cifra que difícilmente generará retornos suficientes.
Nvidia, la empresa más valiosa del mundo y pilar del discurso económico en torno a la IA, ha tenido que defender su modelo de negocio ante las comparaciones con casos como Enron o Lucent Technologies. La compañía dirigida por Jensen Huang ha argumentado que "no se parece a los fraudes contables históricos porque el negocio subyacente de Nvidia es económicamente sólido, nuestros informes son completos y transparentes, y nos preocupamos por nuestra reputación de integridad".
Las críticas a Nvidia se centran en la "inversión circular", donde la empresa invierte en compañías de IA para que estas compren sus chips. Ejemplos incluyen acuerdos con OpenAI por 100.000 millones de dólares y la compra de una parte de Anthropic valorada en 15.000 millones. Según Pitchbook, Nvidia ha realizado más de 70 inversiones de este tipo solo en 2025.
## Perspectivas regionales para 2026
### Estados Unidos
La economía estadounidense experimentará una desaceleración leve, con un crecimiento previsto del 1,7% para 2026, tres décimas menos que en 2025, según la OCDE. El principal impulso vendrá de la inversión en centros de datos (IA), que en 2025 ya está aportando 2,2 puntos porcentuales al crecimiento.
El mercado laboral mantiene su fortaleza a pesar del aumento de la tasa de paro hasta el 4,6% en noviembre. La inflación se sitúa en el 3%, un punto por encima del objetivo de la Reserva Federal, lo que complica posibles recortes de tipos.
Un factor clave para 2026 será el cambio en la presidencia de la Fed en mayo. El presidente Trump ha dejado claro que busca a alguien de su máxima confianza para acelerar las rebajas de tipos, lo que podría poner en riesgo la independencia del banco central.
### Unión Europea
Europa continúa inmersa en un estancamiento secular. Las previsiones de crecimiento para 2026 son de un exiguo 1,7% según la OCDE. Alemania y Francia crecerán en torno al 1%, e Italia lo hará un 0,7%.
La leve mejora de Alemania vendrá impulsada por el plan de impulso al sector defensa acordado en el seno de la OTAN y por planes de estímulo fiscal que conllevarán inversiones de 120.000 millones de euros en 2026 destinadas a transporte, energía, digitalización, edificaciones públicas y defensa.
A diferencia de Estados Unidos, en la UE no se prevé un impulso económico relevante derivado de la IA. La inflación está en el 2,5%, y el escenario base para 2026 es el mantenimiento de tipos de interés, con la posibilidad de algún ligero incremento si la evolución económica mejora.
### China y Asia
China ha resistido mejor de lo previsto a la incertidumbre de 2025. Con una inflación muy baja (0,7% en noviembre), el Banco Central de China mantiene una política monetaria expansiva, siendo el único que previsiblemente continuará incrementando el tamaño de su balance y reduciendo los tipos de interés.
El país ha invertido más de 250.000 millones de dólares desde 2019 para triplicar su capacidad de producción de semiconductores, alcanzando los tres millones de discos al mes (el 20% de la capacidad mundial). La clave para China en 2026 será su posición en torno a la IA y materiales clave como los semiconductores.
Japón, por su parte, enfrenta tensiones en sus finanzas públicas debido a su elevado endeudamiento y al ambicioso plan de expansión fiscal presentado por su nueva Primera Ministra.
### América Latina y Caribe
Las perspectivas de crecimiento económico según CEPAL para 2026 son del 2,3%, una décima menos que en 2025. Los desequilibrios estructurales persistirán, con déficits públicos que oscilan entre el 3% (Brasil, México o Perú) y el 6% (Colombia).
En un contexto de estabilidad o bajada de tipos de interés en Estados Unidos, las perspectivas financieras son positivas para la mayoría de países latinoamericanos. La apuesta por las materias primas podría suponer un viento favorable para la región.
## Desigualdad creciente
El modelo económico en forma de K está exacerbando las desigualdades. En Estados Unidos, donde este fenómeno es más evidente, los expertos calculan que en 2025 la mitad del crecimiento se debió a la inversión en IA, a costa de desplazar al resto de la economía.
El deterioro del mercado laboral no afecta al nivel general de consumo porque el gasto de las familias con más ingresos compensa la caída del consumo en los hogares con menor renta. Según la consejera delegada de Best Buy, Corie Barry, el 40% de los consumidores estadounidenses con mayor poder adquisitivo generan dos tercios del consumo total.
Los despidos relacionados con la sustitución de trabajadores por IA en EE.UU. ascendían a más de 48.000 hasta octubre de 2025, según un informe de UBS que cita datos de la empresa de recolocación Challenger, Gray y Christmas. La tasa de paro juvenil en Estados Unidos ha aumentado hasta rondar el 9%.
## Retos fiscales
José Ramón Díez, director de Economías y Mercados Internacionales de CaixaBank Research, señala un importante desafío: "En caso de éxito (de la IA), a lo que probablemente nos abocará es a una mayor presencia del capital en la producción y una proporción menor para el trabajo, lo que puede suponer un obstáculo adicional para las políticas de consolidación fiscal, pues es más difícil gravar el capital —porque es más móvil— que las rentas del trabajo".
Este problema se agrava en un contexto de finanzas públicas ya tensionadas. El déficit público de EE.UU. ronda el 6,8% en 2025 y se prevé que ascienda al 7,4% en 2026, mientras que el déficit chino habría pasado del 6,4% en 2024 al 8,4% en 2025 y seguirá en esos niveles en 2026. Solo el aumento de deuda necesario para financiar los déficits de estas dos economías será equivalente al 4% del PIB global.
## Cambios en el ranking económico mundial
Se esperan cambios significativos en la jerarquía económica global. En febrero, la India presentará una nueva serie del PIB con datos revisados que previsiblemente la situarán por delante de Japón como cuarta economía mundial, con perspectivas de superar a Alemania como la tercera para 2028. Las previsiones apuntan a un crecimiento del subcontinente del 10% en 2026 y del 10,5% en 2027.
## Conclusión
A pesar de los numerosos desafíos, el economista jefe de Capital Economics, Neil Shearing, recuerda que "las economías suelen comportarse mejor de lo previsto y adaptarse con rapidez a los cambios inesperados". El año 2026 se presenta como un periodo de transformación donde la IA actuará como catalizador de cambios profundos en la estructura económica global, con ganadores y perdedores claramente definidos en un modelo económico en forma de K que promete crecimiento pero también mayor desigualdad.




