

El peso colombiano se ha fortalecido un 13,5% frente al dólar en lo que va del año, superando la tendencia global de depreciación de la divisa estadounidense, debido principalmente a una operación de ingeniería financiera dirigida por el Ministerio de Hacienda que ha generado una distorsión estimada del 6% en la tasa de cambio.
El dólar se ha depreciado significativamente frente al peso colombiano durante 2025, en una escalada que supera la tendencia mundial. Mientras que globalmente el dólar pierde un 8% de su valor respecto a una canasta de monedas según el medidor DXY, en Colombia la caída alcanza el 13,5% según la tasa representativa del mercado (TRM), según datos de El País.
Detrás de este fenómeno se encuentra una sofisticada operación financiera liderada por Javier Cuéllar, director de la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, a quien el mercado considera un funcionario arriesgado. La estrategia combina el uso de derivados financieros, recompras de bonos y emisión de nueva deuda mediante una operación conocida como total return swaps (TRS), según explica El País.
Esta maniobra permite al Estado conseguir dólares prestados a bajo costo utilizando sus propios bonos como garantía. Con estos recursos, el Gobierno recompra su deuda más costosa y vende parte de los dólares en el mercado local para financiar su funcionamiento diario. En total, se han emitido aproximadamente 9.000 millones de dólares en deuda en diversas monedas como francos suizos, euros y pesos colombianos, de acuerdo con la información proporcionada por El País.
Germán Cristancho, jefe de Investigaciones Económicas en Davivienda Corredores, señala que la operación de Crédito Público "podría haber generado una distorsión de casi el 6% en la tasa de cambio". Esta tesis también ha sido contemplada por Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, quien el 12 de noviembre comentó que "en los últimos tres meses el proceso de apreciación del peso ha sido más intenso que el de otras monedas, lo cual es explicado posiblemente en un grado importante por las operaciones de manejo de deuda de la Tesorería General de la Nación".
La intensidad de la operación se hizo evidente a finales de agosto, cuando el dólar cayó aproximadamente un 8% en Colombia, hasta situarse por debajo de los 3.700 pesos, mientras que el índice DXY subía un 2%. Según Cristancho, este desalineamiento coincidió con ventas masivas de divisas por parte del Gobierno, que sumaron cerca de 5.000 millones de dólares en cuatro meses. Por su parte, la unidad de investigación económica de Bancolombia cifra la operación en 4.233 millones de dólares entre septiembre y octubre, y advierte que "en diciembre, el Gobierno podría recibir otros 1.000 millones de dólares en préstamos, susceptibles de monetización".
Los expertos coinciden en que la estrategia del Ministerio presenta resultados mixtos. Por un lado, la prima que los inversionistas exigen para comprar deuda colombiana se ha reducido en casi un punto porcentual este año, lo que disminuye el costo de la deuda y refleja confianza en la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones. Cuéllar afirmó ante Bloomberg que gracias a estas operaciones, el saldo de la deuda pública ha disminuido en 39 billones de pesos (aproximadamente 10.000 millones de dólares).
Sin embargo, Bancolombia puntualiza que se trata de una reducción de la deuda neta, que efectivamente bajó al 57,5% del PIB, mientras que la deuda bruta ha aumentado hasta el 64,9% del PIB. Laura Fajardo, analista de tasa de cambio en Acciones y Valores, complementa que "la estrategia funciona en el corto plazo porque reorganiza el portafolio y suaviza vencimientos, pero no reduce de manera estructural el costo de la deuda; eso depende del déficit y de la credibilidad fiscal".
Además de las operaciones de crédito público, otros factores explican la fortaleza del peso colombiano. La política monetaria juega un papel crucial, ya que el Banco de la República mantiene la tasa de intervención en el 9,25% desde abril, convirtiendo a Colombia en un destino atractivo para el capital extranjero. La diferencia en los intereses frente a Estados Unidos impulsa el carry trade: inversionistas que se endeudan en dólares y los convierten en pesos para aprovechar las tasas altas. Esta tendencia podría mantenerse, pues miembros de la Junta Directiva del Emisor han indicado que podrían subir las tasas si la inflación acelera.
Otro factor relevante son las remesas, que según datos de BBVA Research representan ya el 3% del PIB colombiano. No obstante, persisten elementos de incertidumbre, como la proximidad de las elecciones y la baja inversión, que podrían afectar las expectativas económicas.
César Pabón, analista en Corficolombiana, advierte que la fortaleza del peso es una "anestesia temporal" que "ha evitado mirar a los fundamentales reales de la economía del país". A pesar de que el 75% de los clientes institucionales encuestados por Davivienda perciben que el dólar está barato, y que la proyección para diciembre en la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo ha caído de 4.000 a 3.900 pesos por dólar, Pabón va en contravía: "La operación del Ministerio no puede durar para siempre. Prevemos que cada dólar cotice cerca de los 4.000 pesos a cierre del año".
Fajardo explica que 2026 será más desafiante: "Es improbable que el Gobierno replique las monetizaciones sin más deuda externa, y el atractivo del peso se moderará cuando la Fed avance en sus recortes". Y concluye: "El próximo será un año en el que el mercado mirará, más que los flujos, la credibilidad fiscal, la política monetaria y las señales del proceso electoral".
En las calles de Colombia, mientras tanto, las opiniones están divididas. Tomás Salazar, residente en Bogotá que cobra su sueldo en dólares por trabajar con empresas estadounidenses, comenta: "Celebro que el peso se fortalezca aunque mi salario se vea afectado. Como colombiano me alegra que la moneda esté fuerte". Sin embargo, ya ha tomado precauciones: "Comencé a buscar ingresos en pesos para amortiguar el golpe". Por otro lado, Norma Soto, de Palmira (Valle del Cauca), expresa su "felicidad" por haber podido "comprar dólares a buen precio" para un viaje que realizará en diciembre.
Las previsiones de Alianza y Valores sitúan el dólar entre los 3.720 y 3.880 pesos al cierre del año, una perspectiva que mantiene optimistas a algunos ciudadanos mientras otros toman medidas preventivas ante la volatilidad del mercado cambiario.