La traducción de voz a voz mediante inteligencia artificial, presentada recientemente por la empresa alemana DeepL, marca el fin de la era del intérprete humano y transformará radicalmente la comunicación entre culturas, aunque expertos advierten que esta revolución tecnológica podría eliminar el aprendizaje de idiomas y reducir drásticamente la comprensión profunda de otras culturas y formas de pensamiento.