Miles de lectores asistieron la semana pasada a un festival literario en Kiev arriesgando bombardeos aéreos, según The Guardian, en una muestra de cómo cuatro años de guerra en Ucrania no han destruido el apetito por la escritura sino que lo han alimentado. Mientras Rusia ha dañado o destruido más de 700 bibliotecas en tres años de invasión, la literatura emerge como instrumento de supervivencia y resistencia en conflictos desde Ucrania hasta Gaza y Myanmar.