El asesinato de Mehdi Kessaci, de 20 años, a manos de dos pistoleros en una moto marca un punto de inflexión en la escalada de violencia del crimen organizado en Marsella, provocando una respuesta inmediata del gobierno francés.
El asesinato de Mehdi Kessaci, de 20 años, a manos de dos pistoleros en una moto marca un punto de inflexión en la escalada de violencia del crimen organizado en Marsella, provocando una respuesta inmediata del gobierno francés.