El reciente secuestro y posterior liberación de Nicole Pardo Molina, conocida como 'La Nicholette', una influencer de 20 años con cientos de miles de seguidores, ha puesto de manifiesto cómo la guerra interna del Cartel de Sinaloa entre las facciones de 'Los Chapitos' y 'La Mayiza' se ha extendido al terreno de los creadores de contenido, quienes sirven como altavoces del crimen organizado en México.
El pasado 20 de enero, Nicole Pardo Molina, una joven de 20 años con doble nacionalidad mexicana y estadounidense, más conocida en redes sociales como 'La Nicholette', fue secuestrada por al menos tres jóvenes armados mientras se encontraba en una plaza comercial de Culiacán, Sinaloa. Las imágenes del rapto, captadas por las cámaras de su Tesla Cybertruck personalizado en color lila, se viralizaron rápidamente, mostrando cómo la forzaban a entrar en un Toyota Corolla blanco que se alejó del lugar sin dejar rastro.
Tras cuatro días desaparecida, la Fiscalía de Sinaloa informó este sábado que la influencer fue localizada con vida, aunque no proporcionó detalles sobre las circunstancias de su hallazgo. "[La Fiscalía] agradece la colaboración ciudadana", expuso la dependencia en un breve comunicado.
La Nicholette, quien cuenta con perfiles en Instagram, TikTok, Snapchat, Twitch, YouTube y en la plataforma de contenido para adultos Only Fans, ha acumulado cientos de miles de seguidores que aumentaron considerablemente tras su desaparición. En sus videos, que comenzó a realizar desde 2015 pero que se popularizaron a partir de 2018, la joven muestra sus viajes, su estilo de vida y promociona productos y marcas de su propiedad.
Según las autoridades sinaloenses, Pardo administra Nicholette Shop, un sitio "a través del cual comercializaba diversos artículos como pulseras, lentes y ropa, entre los que se incluían gorras con referencias a Joaquín Guzmán Loera y al grupo Los Chapitos". Aunque en la mayoría de sus contenidos no promovía explícitamente a ninguna agrupación delincuencial, en ciertos momentos deslizó referencias a integrantes del Cartel de Sinaloa (CDS) y, en algunas grabaciones recientes de su negocio de gorras, eran visibles supuestas alusiones a integrantes de ambas facciones en disputa.
En las horas posteriores a su secuestro, comenzaron a circular mensajes en redes sociales presuntamente firmados por "Empresa MF" (de la facción de los hijos de Ismael 'El Mayo' Zambada), en los que se advertía que, de seguir secuestrando mujeres, se desquitarían con hermanas, esposas e hijas de sus rivales, porque "las mujeres son más fáciles de ubicar".
## La guerra interna del Cartel de Sinaloa
El secuestro de La Nicholette se produce en un contexto de guerra interna en el Cartel de Sinaloa que se intensificó tras la captura, en julio de 2024, de Ismael 'El Mayo' Zambada, operación presuntamente planeada por uno de los hijos de Joaquín 'El Chapo' Guzmán. Esta disputa por el control del CDS entre las facciones conocidas como 'Los Chapitos' y 'La Mayiza' se ha extendido al terreno de los generadores de contenido.
Pardo Molina es solo el nombre más reciente de una larga lista de personas que han sido atacadas por mostrarse abiertamente partidarias de uno u otro lado en la narcoguerra de Sinaloa. Entre enero y agosto de 2025, al menos cinco influencers fueron asesinados en medio de esta disputa. Antes, en 2024, cuando comenzaron los enfrentamientos en ese estado, otro generador de contenido, Leobardo Aispuro, conocido como 'El Gordo Peruci', fue asesinado a tiros junto con su esposa en Culiacán.
## Los influencers como altavoces del narco
Entre los nombres más sobresalientes de creadores de contenido vinculados al narcotráfico están los integrantes del clan familiar de 'Los Toys', liderado por Marcos Eduardo Castro Cárdenas, conocido como 'Markitos Toys'. Según una investigación revelada por el medio Pie de Nota, al influencer le fue retirada la visa estadounidense probablemente desde 2023, por una investigación por presuntos vínculos con el Cartel de Sinaloa.
En marzo de 2025, uno de los integrantes del grupo, el hermano de Markitos, Gail Toys, de 32 años, fue asesinado a tiros en Ensenada, Baja California. Markitos Toys y sus allegados, que presumen en sus publicaciones una vida ostentosa, viajes y coches de lujo, se han referido a Néstor Isidro Pérez Salas, 'El Nini' —identificado por las autoridades como el jefe de seguridad de Los Chapitos— como un "gran amigo", e incluso es uno de los cantantes del corrido "Me dicen Nini", una alegoría dedicada a Pérez Salas lanzada en 2022.
En enero del pasado año, cientos de panfletos fueron lanzados desde una avioneta en Culiacán señalando a los hermanos Castro (Marcos Eduardo, Gail, Kevin), a la esposa de este último, Ana Gastélum, al cantante Peso Pluma y a otros influencers como parte de una red de lavado de dinero para Los Chapitos.
En esa misma línea, una investigación publicada en 2025 reveló que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en México investiga a 64 influencers, principalmente de Sinaloa, por ser los mensajeros de los carteles y formar parte de un entramado que ayuda a lavar dinero del narco y a financiar la guerra en Sinaloa.
## Un fenómeno con raíces profundas
Para la académica Ainhoa Vásquez, especialista en cómo el narcotráfico se ha instalado en la vida de países como México y autora de "Narcocultura: Masculinidad precaria, violencia y espectáculo" (2024), el fenómeno de las redes sociales como terreno de disputa del narcotráfico no es nuevo. Según explica, cada plataforma ha servido históricamente para mostrar diferentes aspectos de la vida en los carteles.
"Twitter —ahora X— sirvió en sus inicios para 'coronar' los éxitos de las empresas del narco: era como un alarde que los negocios habían resultado bien", señala Vásquez. Posteriormente, Instagram se convirtió en el escaparate para mostrar estilos de vida llenos de lujos y excentricidades, revelando una "narcoestética" que incluía armas, animales exóticos, autos de lujo y mujeres. YouTube, por otro lado, se transformó en la plataforma "más violenta", utilizada principalmente para mostrar las formas en que amedrentaban a sus enemigos.
"Lo que pasa actualmente, que sí es novedoso, es lo que sucede en TikTok, donde muchas de estas personas no están involucradas directamente con el narcotráfico, pero sí sirven para hacer propaganda", añade la especialista.
Vásquez recuerda uno de los primeros nombres que vincularon el mundo de los influencers con el narcotráfico: Claudia Ochoa Félix, conocida como "La emperatriz de los Ántrax" entre 2014 y 2019 —año en que murió a los 32 años—, en alusión a su presunto vínculo al mando del grupo armado Los Ántrax, del Cartel de Sinaloa, tras la detención de su pareja sentimental, el narcotraficante José Rodrigo Aréchiga Gamboa, "El Chino Ántrax".
## Jóvenes vulnerables ante el narco
La irrupción de más plataformas y su popularización ha atraído a jóvenes que, deseosos de fama y visibilidad, terminan vinculándose con grupos del narcotráfico. Para Vásquez, este fenómeno es también una muestra de la crisis de la meritocracia que se vive actualmente en el mundo y de una "deuda" que la sociedad tiene con las generaciones más jóvenes.
"Se involucran en este mundo porque solo ven las ventajas que pueden tener a nivel capitalista, y no ven los peligros que conlleva meterse en un mundo así, aunque sea de manera tangencial, son muy inocentes", dice Vásquez. Y recuerda el caso de Juan Luis Lagunas Rosales, "El pirata de Culiacán", un joven influencer asesinado en 2017, a los 17 años, presuntamente por órdenes de Nemesio Oseguera, "El Mencho", líder del Cartel Jalisco Nueva Generación.
La académica asegura que actualmente países como México viven un grave escenario de juvenicidio. Entre las causas de esta situación, señala el auge de los narcocorridos y el sentimiento que dejó tras de sí la Guerra contra el narco durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012).
"Los jóvenes eran acusados de ser narcotraficantes, o de estar involucrados con el narco, y se volvieron sujetos de violencia y de asesinato. Creo que los músicos y los cantantes de narcocorridos lo que hicieron fue convertirse en estos sujetos peligrosos que la opinión popular había hecho creer que eran. Ahora vemos esta otra parte de lo mismo, de mostrarse, de hacerse visible, pero ya no desde el lado peligroso, sino desde el lado del deseo. De ser un ejemplo a seguir, pero también no deja de ser un llamado de visibilización, una necesidad de atención que pasa por la juventud que tiene que ver con la invisibilización de los jóvenes", concluye la especialista.