La obesidad se frena en países ricos pero se dispara en naciones pobres, revela estudio global
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La obesidad se frena en países ricos pero se dispara en naciones pobres, revela estudio global

Una investigación publicada en la revista Nature que analizó datos de 232 millones de personas en 200 países entre 1980 y 2024 revela que la epidemia global de obesidad ha frenado o revertido su crecimiento en países de altos ingresos, mientras se acelera dramáticamente en naciones de ingresos medios y bajos, evidenciando una creciente brecha de desigualdad sanitaria mundial.

SALUD13 MAY 2026

Durante cuatro décadas, el mundo ha enfrentado lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina "globesidad", una epidemia no infecciosa que aumenta el riesgo de tumores, enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurológicas. Sin embargo, un estudio publicado este miércoles en Nature cuestiona la visión simplificada de una pandemia uniforme y revela trayectorias divergentes según el nivel de desarrollo económico de cada región.

La investigación, liderada por Majid Ezzati del Imperial College de Londres, analizó información de 232 millones de personas en 200 países durante 45 años, según reporta el estudio. Los resultados muestran que, aunque la obesidad es más prevalente ahora que a finales del siglo XX, su ritmo de crecimiento se ha ralentizado, detenido o incluso revertido en las regiones más favorecidas del planeta, mientras continúa disparada en los países más pobres.

"Esto ofrece una perspectiva más optimista de que se están logrando avances y cuestiona la visión ampliamente aceptada de que estamos experimentando una epidemia mundial de obesidad, lo cual podría simplificar en exceso la diversidad de la situación en los diferentes países", sostiene Ezzati en un comunicado, según la fuente.

## Freno en países ricos: cronología y patrones

En los años ochenta comenzó a crecer la prevalencia de obesidad en los países ricos, extendiéndose posteriormente por todo el globo a distinto ritmo e intensidad, según el estudio. Antes del nuevo milenio, la prevalencia en niños de países de altos ingresos subía constantemente, pero esa tendencia se ha ralentizado, detenido e incluso revertido desde entonces.

Dinamarca fue la primera nación en frenar el crecimiento de la obesidad infantil a principios de los noventa, seguida por Islandia, Suiza, Bélgica y Alemania, según los datos. Para mediados de los años 2000, el crecimiento de la obesidad en menores ya se había estancado en buena parte de los países ricos. Solo Australia, Finlandia y Suecia experimentaron aumentos sostenidos y persistentes en sus niveles de obesidad infantil.

Las mejoras en los países de altos ingresos se percibieron primero en los niños y alrededor de una década después en los adultos, según el estudio. El patrón se observó antes en mujeres y después en hombres. Para 2024, en algunos países como España e Italia, la velocidad de expansión de la obesidad adulta se había vuelto negativa, lo que significa que la dolencia estaba disminuyendo, destacan los autores.

Sin embargo, la estabilización ocurrió en niveles muy diferentes según la región. En Europa Occidental y Japón, la reversión se produjo con prevalencias de entre el 4% y el 15% en menores y del 11% al 23% en adultos, según el estudio. En cambio, en países ricos de habla inglesa como Estados Unidos y Nueva Zelanda, se estabilizó en umbrales mucho más altos: entre el 25% y el 43% de la población adulta y entre el 7% y el 23% en niños.

La fase de meseta o reversión no fue total ni siquiera en países ricos. El estudio refleja que en ambos sexos en Finlandia y entre las mujeres noruegas y belgas, el aumento de la prevalencia de obesidad no ha cesado en estos 45 años.

## Situación en España

Albert Goday, endocrinólogo del Hospital del Mar, considera que esta investigación supone "un poco de luz al final del túnel de la pandemia de obesidad", pero advierte que ese rayo de esperanza no puede hacer bajar la guardia. "Se ve que aquel aumento sin parar de la obesidad se ha atenuado en algunas regiones. Ahora bien, ¿nos podemos relajar porque la epidemia está contenida? No. Si la lectura fuese esa, vamos mal… Seguimos con una prevalencia muy alta", advierte el experto.

Según el Ministerio de Sanidad de España, el 15% de los adultos y el 7% de los menores tienen obesidad en el país.

## Aceleración en países pobres: la brecha de desigualdad

Mientras los países ricos muestran señales de mejora, la investigación ilustra una creciente brecha de desigualdad. En las regiones más empobrecidas, la obesidad ha aumentado constantemente a lo largo de los últimos 45 años, según el estudio. En 2024, la velocidad de expansión de esta dolencia fue mayor que nunca entre las mujeres de 84 países y entre los hombres de 109, y casi todos pertenecían a territorios de ingresos medios o bajos.

Camille Lassale, investigadora de ISGlobal, explica que este estudio cristaliza "la transición epidemiológica" que está experimentando el globo. "Ahora, países de renta media y baja empiezan a tener problemas de países ricos", afirma. Esto está muy ligado a la globalización y a los cambios en los modos de vida para occidentalizar cada vez más las costumbres, desde la alimentación a la forma de moverse, según la experta.

Los aumentos acelerados de la obesidad en países pobres se producen en contextos muy diversos y con prevalencias de base heterogéneas. En 2024, los niveles de obesidad en países de África Oriental como Etiopía o Ruanda estaban por debajo del 5%, mientras que en zonas de Europa Central como Rumanía o en América Latina se alcanzaban prevalencias de entre el 30% y el 40%, según el estudio. En todos ellos aumentaba la obesidad, pero la situación de partida era muy diferente.

## Crisis en América Latina

En Sudamérica, las curvas de evolución de la obesidad reflejan una tendencia creciente con prevalencias que ya superan el techo de algunos países ricos, según los datos. La velocidad de propagación de esta dolencia fue particularmente elevada entre los niños de Perú: en 2024, el 19% de los menores varones de ese país tenían obesidad y el ritmo de ascenso de esa curva sigue disparado, destacan los autores.

También se observó un acelerón entre las niñas de Colombia, Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, entre otros países. En los adultos, sigue un aumento acelerado de la obesidad en Perú y en Brasil para ambos sexos y también entre los hombres de Ecuador y Bolivia, según el estudio.

Ese ritmo acelerado de crecimiento ocurre en países donde las cifras de prevalencia ya están en los umbrales más altos. En Chile, que mantiene un aumento constante de la obesidad, el 26% de las niñas y el 31% de los niños tienen esta dolencia, que también padecen el 47% de las mujeres adultas y el 35% de los hombres, según los datos. En México, la sufren un tercio de los varones adultos y el 42% de las mujeres. En Jamaica, Puerto Rico o Bahamas, más de la mitad de la población femenina tiene exceso de peso y en Argentina alcanza a uno de cada cinco menores.

Los expertos recuerdan que la obesidad infantil es un factor de riesgo para perpetuar la dolencia en la edad adulta.

## Factores explicativos: más allá de la dieta y el ejercicio

Los autores exponen que las tradicionales explicaciones al aumento de la obesidad —la disponibilidad de ciertos alimentos, la actividad física en el trabajo, el ocio o la urbanización— "pueden ser relevantes, pero por sí solos no explican las heterogeneidades detectadas". El estudio apunta también al peso de otros factores sociales, económicos y políticos, así como a aspectos culturales y a normas sociales, como la percepción de la imagen corporal o la discrepancia entre el peso ideal, el real y el percibido.

Los autores recuerdan que los niveles y la distribución de los ingresos y la educación afectan a las elecciones alimentarias y a la participación en deportes.

Los científicos defienden que la tendencia a la obesidad "no es inevitable" y achacan el freno de la epidemia en los países ricos a una mezcolanza de factores sociales, económicos y tecnológicos que influyen en el acceso a diferentes alimentos, según el estudio.

Boyd Swinburn, profesor de Nutrición Poblacional y Salud Global en la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, reflexiona en un comentario adjunto sobre los factores que construyen esa "fuerza obesogénica aparentemente imparable" que ha sacudido al mundo. Swinburn se refiere a la teoría de la "transición de la obesidad" para explicar los patrones dinámicos en la prevalencia: según esta tesis, en una primera etapa, subpoblaciones femeninas, ricas y urbanas experimentan un auge de la obesidad; en la segunda fase, sigue creciendo la prevalencia entre hombres y niños de clase alta; en el tercer estadio, el gradiente socioeconómico se invierte y la obesidad se vuelve más común en los grupos de menores ingresos, especialmente en las mujeres; al alcanzar la cuarta etapa, la prevalencia cae en niños y mujeres ricos.

"El trabajo muestra que la última etapa, la descendente, de la trayectoria epidémica podría estar comenzando en algunos países de altos ingresos, como Francia, Portugal e Italia. No debería sorprender que estos países europeos tengan fuertes culturas gastronómicas tradicionales, lo que significa que no están tan saturados de alimentos ultraprocesados como los países de habla inglesa de altos ingresos, donde los alimentos ultraprocesados representan aproximadamente la mitad de la ingesta energética diaria", reflexiona Swinburn.

## El papel de los nuevos fármacos

Sobre la aparición de los revolucionarios fármacos antiobesidad como el Ozempic, los autores creen que son demasiado nuevos como para haber influido ya en las tendencias detectadas hasta 2024, pero asumen que desempeñarán un papel importante en la evolución futura de la prevalencia de obesidad, según el estudio.

La influencia de los fármacos antiobesidad se presume limitada o nula en este análisis, que llega hasta 2024, cuando el acceso a estos tratamientos era todavía muy acotado. De cara al futuro, los autores sostienen que estos medicamentos "ofrecen una vía adicional para abordar la obesidad, pero sus costes, altamente variables entre los proveedores públicos y privados, representan actualmente un obstáculo para aumentar su cobertura y pueden incrementar las desigualdades".

## Implicaciones futuras

La investigación publicada en Nature desafía la narrativa simplista de una epidemia global uniforme y revela que la obesidad evoluciona de manera radicalmente diferente según el contexto económico y social de cada región. Mientras algunos países ricos comienzan a revertir décadas de crecimiento, las naciones más pobres enfrentan una aceleración sin precedentes de esta amenaza sanitaria.

La creciente brecha entre países ricos y pobres plantea desafíos urgentes para la salud pública global. Los expertos advierten que sin intervenciones específicas adaptadas a cada contexto, la desigualdad en obesidad podría profundizarse, especialmente si el acceso a nuevos tratamientos farmacológicos queda limitado a las poblaciones más favorecidas económicamente.

La evidencia de que la tendencia no es inevitable ofrece esperanza, pero también subraya la necesidad de políticas públicas efectivas, cambios en los sistemas alimentarios y abordajes integrales que consideren los múltiples factores sociales, económicos y culturales que impulsan esta crisis sanitaria global.

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