Una investigación publicada en la revista Nature que analizó datos de 232 millones de personas en 200 países entre 1980 y 2024 revela que la epidemia global de obesidad ha frenado o revertido su crecimiento en países de altos ingresos, mientras se acelera dramáticamente en naciones de ingresos medios y bajos, evidenciando una creciente brecha de desigualdad sanitaria mundial.