Al menos cinco aspirantes presidenciales en Colombia comparten una característica común: la muerte violenta de sus padres a manos de guerrillas, paramilitares, el Estado o el narcotráfico. Un nuevo libro analiza cómo estos líderes políticos han transformado el dolor de la orfandad en agendas legislativas divergentes, desde la mano dura hasta la paz negociada, en un país con más de 10 millones de víctimas registradas por el conflicto armado.