La política exterior de Trump remodela el tablero latinoamericano con efectos inesperados
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La política exterior de Trump remodela el tablero latinoamericano con efectos inesperados

La estrategia internacional de Donald Trump, caracterizada por el repliegue de Estados Unidos hacia el hemisferio occidental como plataforma para confrontar a China, está generando consecuencias imprevistas en América Latina, donde sus intervenciones modifican el panorama regional pero no siempre en la dirección deseada por Washington, según analiza Carlos Pagni en El País.

INTERNACIONAL31 DIC 2025

La política exterior del presidente estadounidense Donald Trump está provocando cambios significativos en América Latina, aunque con frecuencia estos cambios no siguen la dirección que él mismo esperaría, según un análisis publicado en El País.

Uno de los casos más evidentes fue el rescate financiero al gobierno de Javier Milei en Argentina, ocurrido el 22 de septiembre pasado. Según el análisis, el programa económico de Milei había comenzado a naufragar en una crisis cambiaria debido a la falta de reservas del Banco Central argentino, combinada con un atraso en la paridad entre el peso y el dólar. Esta situación llevó a los agentes económicos a anticipar una devaluación después de las elecciones legislativas del 26 de octubre.

La especulación aceleró la compra de dólares, poniendo en jaque a las autoridades argentinas. El ministro de Economía, Luis Caputo, había declarado que utilizaría hasta el último dólar para defender la paridad pretendida por el gobierno, lo que alarmó a los tenedores de bonos que temieron un incumplimiento de pagos. La crisis cambiaria se transformó en una crisis de deuda con potenciales consecuencias políticas devastadoras para Milei.

En ese contexto crítico, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció que su país otorgaría a Argentina un crédito de 20.000 millones de dólares para fortalecer las reservas del Banco Central y detener el ataque contra el peso. Trump fue explícito sobre el sentido político de esta ayuda al declarar: "Esperaremos a que las elecciones las gane Milei. Si no gana él, no seremos generosos", según recoge el análisis.

Gracias a esta intervención, Milei logró imponerse en los comicios y consolidar su liderazgo. Sin embargo, a Trump le costó un debate interno por el uso de recursos de los contribuyentes con criterios de afinidad política, lo que impidió cumplir con una segunda promesa: dotar a Argentina de otros 20.000 millones de dólares para un plan de recompra de deuda. Los bancos convocados para esa operación exigieron garantías que el Tesoro no podía ofrecer.

El análisis señala que, además del triunfo electoral de los candidatos de Milei, el rescate financiero de la Casa Blanca tuvo otra consecuencia: Argentina quedó a merced de Trump en la negociación por el régimen arancelario dispuesto por el presidente estadounidense para proteger su mercado interno. Los funcionarios de Washington buscan avanzar sobre varios mercados argentinos, especialmente el de la industria farmacéutica, automotores y semillas transgénicas, lo que ha demorado el anuncio de la versión definitiva del tratado comercial.

En Brasil, las acciones de Trump también produjeron importantes cambios, aunque beneficiando a quienes serían sus adversarios ideológicos. El presidente estadounidense impuso sanciones comerciales contra Brasil argumentando que su Poder Judicial estaba sancionando a su amigo, el expresidente Jair Bolsonaro. La represalia consistió en un aumento de 40 puntos porcentuales en los aranceles de importación de productos brasileños. También se condenó al ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes y a su esposa por haber ordenado la suspensión de cuentas en redes sociales.

Sorprendentemente, estas decisiones provocaron una mejora sustancial en las encuestas para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y una caída de Bolsonaro, a quien se asoció con esas sanciones. Esta asociación tenía fundamento, ya que Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, se atribuyó gestiones para que Trump castigara a las empresas brasileñas exportadoras a Estados Unidos.

La situación comenzó a desbloquearse cuando intervino Joesli Batista, dueño de un frigorífico con gran presencia en Estados Unidos, quien según fuentes calificadas habría financiado la última campaña electoral de Trump con 5 millones de dólares. Su gestión permitió un acercamiento que comenzó con un breve encuentro entre Trump y Lula durante la última Asamblea General de Naciones Unidas, iniciando una negociación liderada por el secretario de Estado Marco Rubio y el canciller brasileño Mauro Vieira.

Como resultado, los aranceles a las exportaciones brasileñas fueron eliminados y se cancelaron las sanciones al juez De Moraes. El análisis destaca una paradoja: la negociación de Trump con Lula fue mucho más rápida y eficiente que con su aliado Milei, lo que sugiere que "Trump, como cualquier hombre de Estado, no tiene amigos".

Las consecuencias políticas de este conflicto continúan siendo relevantes. Bolsonaro debió retirar la candidatura de Eduardo ("03" en la nomenclatura familiar) y en su lugar postuló a Flavio ("01"), actual senador. Este cambio provocó inquietud en la derecha brasileña, especialmente entre quienes aspiraban a competir por la presidencia, como Tarcísio de Freitas, gobernador de San Pablo. La propuesta de un Bolsonaro consolida la base electoral familiar, muy radicalizada, pero desalienta el voto moderado e independiente.

El análisis concluye que la compleja relación bilateral con Estados Unidos está beneficiando en Brasil a la izquierda de Lula y su Partido de los Trabajadores, un fenómeno similar al ocurrido en Canadá, donde la reacción nacionalista convirtió a Trump en "el contrariado jefe de campaña" de Mark Carney, el primer ministro del Partido Liberal.

Entre Trump y Lula persiste un punto de discordia: la presión del presidente estadounidense para derrocar al dictador venezolano Nicolás Maduro. La semana anterior, Lula intentó sin éxito introducir en el último pronunciamiento del Mercosur una advertencia contra cualquier intervención militar estadounidense en Venezuela.

Venezuela representa el escenario donde Trump interviene de manera más abierta. Su estrategia para sacar del poder a Maduro se centra en el bloqueo al comercio petrolero, lo que ha provocado una dramática reducción del petróleo que llega a Cuba. La matriz energética del régimen cubano depende crucialmente de los hidrocarburos venezolanos, y desde que las fuerzas estadounidenses obstruyen ese flujo, los cortes de luz en Cuba se han convertido en un problema cotidiano.

El análisis plantea un escenario imprevisto: dado que la dictadura cubana tiene una influencia determinante sobre Maduro y su gobierno, controlando especialmente los servicios de espionaje indispensables para la supervivencia del régimen, podría darse la situación de que "los cubanos sean los gestores de Trump para que, en beneficio de su propia supervivencia, Maduro deje el poder al que se aferra con tanta tenacidad".

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