La región de Bengala, dividida entre India y Bangladés, experimenta un giro político marcado por el ascenso del nacionalismo religioso en ambos lados de la frontera. En las elecciones parlamentarias de febrero de 2026 en Bangladés, el partido islamista Jamaat-e-Islami obtuvo casi un tercio de los votos a nivel nacional, su mejor resultado histórico, según reporta DW. Simultáneamente, en Bengala Occidental (India), el partido nacionalista hindú BJP pasó de aproximadamente 10% de los votos en 2016 a casi 46% este año, asegurando 207 de 294 escaños en la asamblea estatal el mes pasado, desplazando al Congreso Trinamool (TMC) que gobernaba bajo Mamata Banerjee.
La transformación política en la región de Bengala marca un alejamiento significativo de la identidad cultural compartida que históricamente unió a bengalíes hindúes y musulmanes, reemplazándola por narrativas centradas en la religión que dividen a las comunidades a ambos lados de la frontera entre India y Bangladés.
La antropóloga bangladesí Rezwana Karim Snigdha advierte sobre un cambio "mal intencionado" en las retóricas políticas de Bengala. La región alguna vez presumió de una "identidad compartida" que "permitía a las personas ser tanto bengalíes como hindúes, o bengalíes y musulmanes", dijo a DW. "Pero en ambos lados de la frontera, las narrativas políticas están enmarcando cada vez más la identidad en términos religiosos, dejando de lado el idioma, la cultura y el patrimonio", agregó.
En Bangladés, las elecciones parlamentarias de febrero de 2026 representaron un momento crucial para la política islamista. Jamaat-e-Islami, el principal partido islamista del país, obtuvo casi un tercio de los votos a nivel nacional, su desempeño más fuerte hasta la fecha, según DW. Este resultado refleja un fortalecimiento significativo de las fuerzas religiosas en un país que fue fundado sobre principios seculares.
Paralelamente, en Bengala Occidental, el BJP experimentó un aumento dramático en su apoyo electoral. El partido nacionalista hindú pasó de aproximadamente 10% de participación en los votos en 2016 a casi 46% este año. Bajo el sistema electoral de "primero en pasar el poste" del estado, esto fue suficiente para que el BJP asegurara 207 de 294 escaños en la asamblea estatal el mes pasado, según reporta DW.
El escritor y analista bengalí indio Abhra Ghosh argumenta que la victoria aplastante del BJP reflejó más el descontento de los votantes que el apoyo ideológico al Hindutva, una identidad nacionalista hindú asertiva. "Esto fue menos un voto por el Hindutva", dijo, "y más un rechazo al TMC a cualquier costo".
Sin embargo, Ghosh cree que el esfuerzo del BJP por promover el Hindutva podría gradualmente echar raíces en Bengala Occidental si el partido permanece en el poder. "Ya hay señales tempranas de este cambio", dijo. Ghosh señaló que los líderes del BJP han evitado en gran medida la retórica que promueve abiertamente el odio o hiere los sentimientos religiosos desde su victoria en Bengala Occidental el mes pasado.
El BJP bajo Narendra Modi mantiene el poder a nivel nacional en India. El partido nacionalista ahora también gobierna los estados de Bengala Occidental, Assam y Tripura, todos ellos fronterizos con Bangladés y hogar de poblaciones significativas de habla bengalí, según DW.
Las divisiones históricas de Bengala continúan moldeando la política actual. Bengala, en términos generales la tierra de las personas de habla bengalí, ha sido dividida varias veces a lo largo de los siglos, más notablemente en 1905 cuando los gobernantes británicos bajo el virrey Lord Curzon dividieron la Presidencia de Bengala según líneas religiosas.
En ese momento, Bengala era el centro de la resistencia anticolonial, y la partición tenía como objetivo romper esta unidad enfrentando al oeste de mayoría hindú contra el este de mayoría musulmana. Londres esperaba socavar el creciente movimiento nacionalista antes de que pudiera desafiar seriamente el dominio británico, según DW.
Los bengalíes musulmanes en el este, centrados alrededor de Dhaka, en gran medida dieron la bienvenida a la partición de 1905 ya que creó una región donde formarían una mayoría. En contraste, muchas élites hindúes se opusieron a la medida, viéndola como una amenaza a su influencia política, intereses económicos e identidad cultural.
El historiador indio y teórico poscolonial Dipesh Chakrabarty dice que la estrategia de "dividir y gobernar" introducida por los británicos hace más de un siglo todavía moldea la región hoy. "Las élites hindúes no lograron captar el momento", dijo a DW. "Aceptar la partición podría haber tranquilizado a los musulmanes de que no estaban siendo dominados".
La fuerte oposición obligó a los británicos a revertir la partición de 1905 en 1911, pero las divisiones subyacentes persistieron. Resurgieron en 1947, cuando Bengala fue dividida nuevamente, esta vez permanentemente, entre la India de mayoría hindú y el entonces Pakistán Oriental de mayoría musulmana.
Bangladés fue originalmente parte de Pakistán cuando se creó en 1947. En pocos años, los musulmanes bengalíes comenzaron a protestar para que el bengalí fuera reconocido como idioma estatal. Con el tiempo, la marginación económica y política fortaleció el nacionalismo bengalí, eventualmente llevando a una guerra de independencia en 1971, que estableció a Bangladés como un país independiente de mayoría musulmana, según DW.
Sheikh Mujibur Rahman, el líder fundador de Bangladés, hizo del secularismo uno de los principios fundamentales de la constitución del país. Sin embargo, después de su asesinato en 1975, la constitución fue cambiada para incluir la frase "Bismillah ar-Rahman ar-Rahim" (en el nombre de Alá) y el Islam fue reconocido como la religión del estado. Gradualmente, las élites políticas impulsaron narrativas religiosas sobre las seculares.
La antropóloga Snigdha describe este cambio como "nada más que una herramienta política" utilizada para "mantener a las personas divididas y controladas".
Bangladés experimentó un levantamiento popular liderado por la Generación Z en 2024 que terminó con los 15 años de gobierno de la Liga Awami de Sheikh Hasina. El levantamiento fue alimentado por la ira sobre el retroceso democrático, la corrupción, las restricciones a la libertad de expresión y los límites a la libertad de prensa, según DW.
Críticas similares también se han dirigido contra el gobierno del Congreso Trinamool (TMC) de Mamata Banerjee en Bengala Occidental. Sin embargo, a diferencia de Bangladés, el partido fue removido del poder a través de elecciones.
Bangladés, bajo Hasina, hizo concesiones parciales a las fuerzas religiosas y nacionalistas: expandiendo madrasas, eliminando contenido secular de los libros de texto bajo presión islamista y construyendo cientos de mezquitas. El gobierno justificó la construcción de mezquitas como un esfuerzo para contrarrestar a radicales como Jamaat-e-Islami, según DW.
"Todavía hay una búsqueda de una forma de identidad secular que sea compatible con el Islam, no opuesta a él", dijo Chakrabarty a DW.
Al otro lado de la frontera, los críticos han acusado a Mamata Banerjee del TMC de perseguir tácticas similares, incluyendo apoyo a proyectos como el Templo Digha Jagannath, un importante lugar de peregrinación, para atraer a votantes hindúes, mientras mantiene una postura secular para retener el apoyo entre las comunidades musulmanas.
"Estas políticas de apaciguamiento han fortalecido la política de línea dura en lugar de fomentar la armonía", dijo Chakrabarty.
Además de las tensiones políticas más amplias, el TMC enfrenta conflictos internos. El líder suspendido del TMC, Riju Dutta, lanzó un ataque contundente contra el liderazgo del partido, responsabilizando a Mamata Banerjee y Abhishek Banerjee por permitir que la firma consultora política I-PAC supuestamente "capturara" el funcionamiento del partido, según reporta Hindustan Times.
Dutta cuestionó la toma de decisiones internas del TMC y alegó que el liderazgo priorizó asegurar los datos del partido durante las redadas de la Dirección de Cumplimiento (ED) sobre líderes senior. También afirmó que un caso pendiente relacionado con la ED que involucra a Mamata Banerjee en la Corte Suprema de India podría tener implicaciones serias, según Hindustan Times. Además, alegó que el caso que involucra al director de I-PAC, Vinesh Chandel, fue "escenificado", señalando que Chandel obtuvo la libertad bajo fianza poco después de la segunda fase de votación.
Snigdha argumenta que este equilibrio del secularismo "sin herir los sentimientos religiosos" está profundamente arraigado en la cultura bengalí, pero los intentos de remodelarlo para ganancia política han "salido mal". Señaló que legendarios pensadores y poetas bengalíes como Lalon, Rabindranath Tagore y Kazi Nazrul Islam defendieron la unidad a través de las religiones. Sus ideas, sin embargo, "ahora están bajo presión" a medida que la política se vuelve más divisiva, agregó Snigdha.
"Cuando alguien se identifica como bengalí en lugar de hindú o musulmán, atraviesa fronteras y desafía las narrativas políticas construidas sobre esas divisiones", dijo a DW.
Las implicaciones de estos cambios políticos son profundas para una región que históricamente compartió idioma, cultura y patrimonio a través de líneas religiosas. El ascenso simultáneo del nacionalismo religioso en ambos lados de la frontera amenaza con erosionar aún más la identidad bengalí común que alguna vez trascendió las divisiones religiosas, reemplazándola con identidades políticas cada vez más polarizadas basadas en la religión.