Las protestas que sacuden a Irán desde finales de diciembre han provocado la muerte de al menos 2.000 personas, según confirmó un funcionario iraní a Reuters este martes, mientras organizaciones de derechos humanos y medios internacionales reportan cifras potencialmente mucho más elevadas, entre 12.000 y 20.000 víctimas, especialmente tras un apagón de internet que comenzó el 8 de enero.
La cifra de 2.000 muertos, revelada por un funcionario iraní bajo condición de anonimato a la agencia Reuters, representa la primera estimación oficial de víctimas desde que comenzaron las protestas el 28 de diciembre. La ONG Human Rights Activists in Iran (HRANA), con sede en Estados Unidos, coincide con esta cifra mínima y precisa que 1.850 de los fallecidos son manifestantes, mientras que 135 pertenecían a los cuerpos de seguridad.
Sin embargo, informes alternativos sugieren un número de víctimas significativamente mayor. Según CBS News, fuentes dentro de Irán estiman que entre 12.000 y 20.000 personas podrían haber muerto, especialmente durante los días 8 y 9 de enero, cuando el gobierno impuso un apagón total de internet que aún continúa parcialmente. Iran International, un medio de comunicación de la oposición, también reporta que aproximadamente 12.000 personas habrían sido asesinadas, citando fuentes cercanas al Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní.
La ministra de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, declaró el martes en el Parlamento que el gobierno del Reino Unido cree que "puede haber habido 2.000 personas asesinadas, o más", y expresó su temor de que "el número pueda resultar significativamente mayor".
El Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Volker Türk, se mostró "horrorizado" ante la situación. "Este ciclo de violencia atroz no puede continuar", protestó mediante un comunicado leído por su portavoz, Jeremy Laurence. "El pueblo iraní y sus demandas sobre equidad, igualdad y justicia deben ser escuchadas". Cuando se le preguntó por la cantidad de víctimas, Laurence la cifró "en los centenares" según sus fuentes en Irán.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también ha denunciado el "número creciente" de muertos en Irán como algo "horroroso". "Condeno inequívocamente el uso excesivo de la fuerza y la restricción continua de la libertad", indicó la mandataria alemana, quien anunció que propondrá más sanciones contra los responsables de la represión.
Un video verificado por CBS News muestra los cuerpos de cientos de personas asesinadas durante las protestas apilados en una morgue en un suburbio de Teherán. Las imágenes muestran al personal forense documentando heridas causadas aparentemente por balas y perdigones, así como multitudes de personas intentando identificar a los fallecidos.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre en el Bazar de Teherán, donde comerciantes cerraron sus negocios para protestar por la pérdida del valor del rial iraní y el deterioro de las condiciones de vida. En pocos días, las manifestaciones se extendieron a las 31 provincias del país, con miles de iraníes exigiendo un cambio de régimen.
El gobierno iraní respondió cortando el acceso a internet, una táctica que ya había utilizado durante revueltas anteriores. Durante este período de apagón se han producido la mayoría de las muertes. Según tres funcionarios declararon a Reuters, en las movilizaciones de 2019, las fuerzas de seguridad mataron a más de 1.500 personas en menos de dos semanas.
"La gente con quien he podido hablar describe este levantamiento como el más amplio y descarado desde el nacimiento de la República Islámica", explicó a EL PAÍS la iraní Firuzeh Mahmoudi, presidenta de United for Iran, una organización de derechos humanos iraní-estadounidense. "Los iraníes saben que se juegan la vida al salir a la calle a protestar, pero muchos ven la República Islámica como un proyecto político caducado".
Las autoridades iraníes, sin embargo, descartan que lo que describen como "manifestantes legítimos" se involucren en los altercados, y vinculan las muertes con "agentes terroristas" supuestamente impulsados por Estados Unidos e Israel. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Arahgchi, afirmó que Teherán ha confiscado grabaciones de audio enviadas desde el extranjero hacia "agentes terroristas" con indicaciones para abrir fuego contra manifestantes y fuerzas de seguridad.
La inteligencia iraní ha anunciado la identificación de "células" que, según su versión, han entrado al país desde el exterior y están en posesión de armas estadounidenses. El jefe de la policía de Irán, el General Ahmadreza Radan, alertó que se han detenido individuos "entrenados para fabricar escenarios" y para "manipular la percepción del público".
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido múltiples veces que si el régimen iraní mataba a manifestantes, Estados Unidos tomaría medidas, aunque sin especificar qué tipo de respuesta podría dar. "Patriotas iraníes, SIGAN PROTESTANDO — TOMEN SUS INSTITUCIONES!!! Guarden los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio", escribió Trump en redes sociales el martes, añadiendo que "LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO", sin ofrecer detalles sobre qué tipo de ayuda proporcionaría Estados Unidos.
Según el activista Mahmood Amiry-Moghaddam, que lidera la organización Iran Human Rights con sede en Noruega, "la información que estamos recibiendo muestra que la represión violenta contra las protestas probablemente ha sido mucho peor de lo que podemos imaginar". "Las líneas rojas de toda la comunidad internacional han sido cruzadas", añadió, instando a la comunidad internacional a "proporcionar a los iraníes más medios para comunicarse con el mundo".
La oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU ha expresado su preocupación por "declaraciones de algunos altos cargos judiciales que indican la posibilidad de aplicar la pena de muerte sobre los manifestantes mediante procesos rápidos". El 7 de enero, las autoridades iraníes ejecutaron a un joven identificado como Ali Ardestani por "espiar en favor de la Mosad", la agencia de inteligencia israelí en el exterior.
Según Wikipedia, las masacres actuales podrían constituir la mayor matanza de manifestantes en Irán en el siglo XXI, superando los 551 muertos durante las protestas por Mahsa Amini en 2022-2023 y los 300-1.500 fallecidos en las protestas de 2019-2020.
La situación sigue siendo extremadamente volátil, con informes fragmentados debido al apagón de comunicaciones que continúa en gran parte del país. Organizaciones de derechos humanos advierten que el número final de víctimas podría ser aún mayor a medida que se verifiquen más casos.