Israel vive sumergido en un estado de guerra permanente desde el ataque de Hamás en octubre de 2023, encadenando conflictos con Gaza, Líbano, Irán, Siria y Yemen que han convertido la movilización militar constante y los ataques con misiles en parte de la rutina diaria. Pese a la devastación causada en territorios vecinos, la población israelí muestra creciente desilusión ante la ausencia de victorias concretas y el desgaste económico y social, mientras el primer ministro Benjamín Netanyahu mantiene promesas de "victoria total" que pocos ya creen, según revelan múltiples encuestas.