El mercado de terapias de reemplazo de testosterona experimenta un crecimiento explosivo alimentado por estrategias de marketing en redes sociales que retratan la baja testosterona como una crisis de masculinidad, según estudios académicos recientes. Las prescripciones en Estados Unidos aumentaron un 154% desde 2020, aunque solo el 12% de los hombres tratados cumple todos los criterios diagnósticos, según investigación del Hospital de Michigan. El mercado de pruebas de testosterona pasará de 122,2 millones de dólares en 2026 a 222,7 millones en 2035, según proyecciones de Future Market Insights.