La ausencia del primer ministro húngaro Viktor Orbán en la cumbre de líderes europeos celebrada en Chipre ha marcado un punto de inflexión para la Unión Europea. Tras su derrota electoral el 12 de abril ante Péter Magyar, Hungría levantó el veto que mantenía bloqueados un préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania y el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, permitiendo a Bruselas avanzar en su apoyo a Kiev después de meses de parálisis.