Las ciudades están remodelando el comportamiento animal a escala planetaria, favoreciendo a individuos más audaces, agresivos, activos y exploradores que sus congéneres en ambientes naturales, según revela el análisis cuantitativo más extenso realizado hasta la fecha sobre fauna urbana. La investigación, publicada en el Journal of Animal Ecology, sugiere que las urbes actúan como un filtro evolutivo gigantesco que selecciona determinados tipos de personalidad animal.