Latinoamérica crecerá apenas 2,1% en 2026 según el BID, lastrada por baja productividad y alta informalidad
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Latinoamérica crecerá apenas 2,1% en 2026 según el BID, lastrada por baja productividad y alta informalidad

El Banco Interamericano de Desarrollo proyecta un crecimiento económico del 2,1% para América Latina y el Caribe en 2026, prácticamente igual al 2,2% registrado en 2025, según informó este martes la economista jefa del organismo, Laura Alfaro. El desempeño, calificado como "moderado" e "insuficiente", refleja los desafíos estructurales que enfrenta la región: baja productividad, economía informal extendida, recaudación tributaria insuficiente y espacios fiscales limitados, en un contexto de incertidumbre global marcado por las políticas comerciales del segundo mandato de Donald Trump en Estados Unidos.

NEGOCIOS3 MAR 2026

La economía latinoamericana ha demostrado resiliencia frente a las turbulencias internacionales, pero ese desempeño no basta para cerrar la brecha con los países desarrollados. Laura Alfaro, economista jefa del BID, presentó este martes las proyecciones del organismo multilateral con sede en Washington, advirtiendo que "la resiliencia no implica inmunidad" y que "el crecimiento sigue siendo modesto".

Según el informe del BID, la región creció un 2,2% durante 2025, y para 2026 se espera un avance prácticamente idéntico del 2,1%. Alfaro calificó este crecimiento como "mediocre" e insuficiente para una región que necesita reducir distancias con las economías más avanzadas. "Latinoamérica y el Caribe han vivido un año complejo de gran incertidumbre, en medio de diferentes eventos geopolíticos y el auge del cambio tecnológico", explicó la economista.

El contexto internacional no ha favorecido a la región. Alfaro recordó que la economía mundial tuvo un desempeño magro en 2025, lo que restó impulso externo a América Latina. El desembarco de Donald Trump en la Casa Blanca para su segundo mandato ha propiciado cambios en el orden mundial y una ofensiva al comercio internacional que genera incertidumbre adicional, según señala el informe.

Pese a las dificultades, el BID destaca algunos aspectos positivos. El mercado laboral de los países del continente se encuentra en niveles históricamente bajos de desempleo, y el riesgo soberano ha mostrado un comportamiento favorable. Sin embargo, el organismo pide mejorar las políticas de inclusión laboral de las mujeres para ganar estabilidad en el mercado laboral, mediante inversiones en educación infantil y otras medidas de política pública.

Los países latinoamericanos han mostrado mayor disciplina fiscal que en el pasado. Muchos mantienen programas de consolidación fiscal para reducir la deuda acumulada durante la pandemia, según el BID. "Hemos logrado revertir aquel dicho que decía que cuando el mundo tenía un resfriado, Latinoamérica tenía una gripe", recordó Alfaro, en alusión a fenómenos como la fuga de capitales, la inflación, la caída de la inversión extranjera o el aumento del desempleo. "Hemos tenido una gran resiliencia por la mejor gestión de las políticas fiscales y financieras", añadió.

Sin embargo, la actividad económica de estos países sigue lastrada por problemas estructurales profundos: baja productividad, una economía informal que sigue siendo demasiado amplia y una recaudación insuficiente para prestar mejores servicios públicos y mejorar las infraestructuras, según el informe del BID.

La clave para el futuro, según el organismo multilateral, es mejorar la productividad. Las bajas tasas de productividad siguen restringiendo la capacidad de la región para generar aumentos sostenidos de ingresos que permitan una redistribución de la riqueza. "El crecimiento esperado para este año es moderado, por la baja productividad", advirtió Alfaro, quien sentenció que "la resiliencia debe ser preservada, pero no es suficiente".

La economista jefa del BID explicó que las tasas de interés a nivel mundial siguen en niveles altos, lo que perjudica a los países más endeudados. La deuda promedio de la región es del 60%, muy expuesta a la variación de las tasas, y con estructuras presupuestarias que dejan muy poco espacio fiscal para maniobrar.

En este contexto, el BID aconseja a la región aprovechar dos oportunidades estratégicas. La primera es la irrupción de la inteligencia artificial para recortar el terreno respecto a los países desarrollados. El organismo señala que los avances en la digitalización y la inteligencia artificial ofrecen un potencial significativo para aumentar la productividad y reforzar la gestión de las políticas macroeconómicas. Estas herramientas pueden mejorar la administración tributaria, aumentar la recaudación y la eficiencia del gasto para ganar credibilidad en las políticas macroeconómicas, según el informe.

La segunda oportunidad son las ingentes reservas de minerales críticos y tierras raras. Los cambios geopolíticos, la electrificación y las transformaciones energéticas han aumentado la demanda por estos minerales. América Latina cuenta con algunos de los principales exportadores de minerales críticos del mundo y posee grandes reservas, según el BID. El informe señala que el 45% del litio mundial procede de la región, así como el 35% del cobre. La región posee el 25% de las reservas de minerales raros.

El documento presentado este martes revela que la demanda de litio aumentará un 800% hasta 2050. "Si no hacemos una buena tarea en la gestión de las reservas, de las políticas, de las instituciones y las infraestructuras, sabemos que estos beneficios no se materializan y más bien tenemos más vulnerabilidades y solo habrá ganancias de muy corto plazo", advirtió Alfaro. El informe llama a trabajar en políticas para atraer inversiones estables a largo plazo que puedan garantizar estos beneficios. "Sin instituciones sólidas y una orientación política clara, las nuevas oportunidades pueden generar volatilidad y ganancias extraordinarias a corto plazo, en lugar de mejoras duraderas en la productividad y el nivel de vida", concluyó la economista jefa del BID.

El caso de Colombia ilustra los desafíos regionales. El Fondo Monetario Internacional proyecta que el país registrará un crecimiento anual de entre 2,3% y 3,0% en 2026, ubicándose como la undécima economía latinoamericana por PIB per cápita con 8.644 dólares, muy por detrás de Uruguay (26.041 dólares), Panamá (20.754 dólares) y Chile (17.876 dólares), según reporta Infobae.

Las proyecciones para Colombia varían según las fuentes. El Banco de la República de Colombia prevé que el PIB crezca un 3,0% en 2026, impulsado por consumo e inversión, aunque alerta sobre "la persistencia de incertidumbres externas y fiscales" que podrían limitar la recuperación, según Infobae. El banco central colombiano estima que la inflación solo convergerá con la meta del 3% al cierre de 2026.

Corficolombiana sitúa el crecimiento de Colombia en un rango inferior, entre 2,3% y 2,8% para 2026, explicando esta previsión por la debilidad en la inversión y el escenario fiscal restrictivo, según Infobae. Para la firma, el consumo privado permanecerá como motor principal, y la inflación se mantendría fuera de la meta objetivo, en torno al 4,3%.

Por su parte, JP Morgan proyecta un crecimiento del 2,8% para 2026, con un consumo robusto pero frenado por una inversión insuficiente, según Infobae. La institución advierte de riesgos macroeconómicos persistentes, incluyendo una inflación estimada en 4,7% y un déficit fiscal elevado, y subraya que la capacidad del próximo gobierno colombiano para estabilizar las cuentas públicas será determinante.

Según Mapfre Economics, América Latina enfrenta en 2026 un contexto internacional complejo, marcado por incertidumbre global y tensiones geopolíticas que dificultan la recuperación económica, según Infobae. La región crecería apenas un 2,1% ese año y la inflación seguiría elevada, alrededor del 8,3%.

El FMI enfatiza que mejorar la productividad y expandir el acceso a empleo formal resultan requisitos clave para acelerar el desarrollo económico y cerrar brechas con las economías líderes de Latinoamérica, según Infobae. El déficit fiscal representa un obstáculo prioritario para varios países de la región. Tanto Corficolombiana como JP Morgan coinciden en que la vulnerabilidad de las cuentas públicas condiciona la estabilidad macroeconómica. A pesar de la fortaleza del consumo, una inversión insuficiente y el entorno internacional adverso restringen la capacidad de crecimiento futuro.

Un análisis de Mapfre Economics indica que la industria manufacturera en países como Colombia podría contribuir al dinamismo económico en 2026, aunque todavía enfrenta un entorno global volátil con presiones en precios e inversión, según Infobae. El sector asegurador se posiciona como una de las áreas de mayor potencial. La entidad prevé que los seguros no vida en Colombia crezcan 9,2% tanto en 2026 como en 2027, mientras que para seguros de vida las proyecciones son de un incremento del 10,6% en 2026 y del 8,5% en 2027.

Las proyecciones del BID y otras instituciones financieras internacionales coinciden en que América Latina necesita reformas estructurales profundas para superar el estancamiento de las últimas décadas. La región debe aprovechar sus ventajas comparativas en minerales críticos y recursos naturales, pero solo podrá hacerlo con instituciones sólidas, políticas públicas coherentes y una mejora sustancial en la productividad que permita generar empleos formales de calidad y aumentar los ingresos de manera sostenida.

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