Líder Sectario en Kenia es Acusado Tras Muerte Masiva por Ayuno Extremo
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Líder Sectario en Kenia es Acusado Tras Muerte Masiva por Ayuno Extremo

En un impactante caso en Kenia, Paul Nthenge Mackenzie, líder de una secta religiosa, ha sido acusado de 238 cargos de homicidio involuntario y terrorismo, tras el hallazgo de más de 200 cuerpos en el bosque de Shakahola, víctimas de un ayuno extremo.

INTERNACIONAL19 FEB 2025

El escenario judicial en Kenia se ha visto sacudido por un caso sin precedentes. Paul Nthenge Mackenzie, autoproclamado pastor y líder de una secta, junto con 94 sospechosos, ha sido acusado de 238 cargos de homicidio involuntario. Esta acusación surge tras el macabro hallazgo de más de 200 cuerpos en el bosque de Shakahola, cerca del Océano Índico. Las víctimas, seguidores de Mackenzie, fallecieron mayoritariamente por inanición, siguiendo las instrucciones del líder sectario de ayunar hasta “encontrarse con Jesús”.

El caso, conocido como la “masacre de Shakahola”, ha conmocionado no solo a Kenia sino al mundo entero. Los cuerpos fueron descubiertos en abril del año pasado, y las autopsias revelaron que la mayoría murió de hambre. Otros, incluyendo niños, mostraron signos de haber sido estrangulados, golpeados o asfixiados. Este descubrimiento llevó a la detención de Mackenzie y sus asociados, quienes se han declarado inocentes de los cargos de homicidio y terrorismo.

La investigación reveló que los hechos ocurrieron entre enero de 2021 y septiembre de 2023 en Shakahola. Mackenzie, quien enfrenta también cargos de terrorismo en otra audiencia en Mombasa, está pendiente de una evaluación de salud mental para determinar si está apto para ser juzgado por asesinato. Este caso ha puesto de manifiesto la necesidad de un control más estricto sobre las denominaciones religiosas marginales en Kenia, un país mayoritariamente cristiano.

El historial de Mackenzie incluye acusaciones previas de extremismo y casos legales. En 2017, fue absuelto de cargos de radicalización y enseñanza escolar ilegal, rechazando el sistema educativo formal por no estar en línea con la Biblia. En 2019, se le acusó de tener vínculos con la muerte de dos niños que se creía habían sido inanicionados, asfixiados y luego enterrados en una tumba poco profunda en Shakahola. Fue liberado bajo fianza pendiente de juicio, que aún continúa.

La magnitud de la tragedia en Shakahola se fue revelando gradualmente. Inicialmente, las autoridades kenianas informaron sobre el hallazgo de 73 cadáveres, pero la cifra aumentó alarmantemente a medida que avanzaba la investigación. Paul Mackenzie Nthenge, el líder de la secta, había asegurado a las autoridades que encontrarían a más de 1.000 personas que habían ido a “encontrarse con Jesús”. Este evento, denominado la “masacre de Shakahola”, se convirtió en un símbolo de la tragedia humana, con casi todos los cadáveres descubiertos en tumbas y fosas comunes en un bosque de más de 320 hectáreas.

El líder sectario y sus coacusados, al enfrentarse a los cargos en el tribunal, se declararon inocentes. La próxima audiencia está programada para el 8 de febrero, donde se discutirá la posibilidad de fianza. Según los informes, Mackenzie ordenó a sus seguidores que se mataran de hambre a sí mismos y a sus hijos, con la promesa de un encuentro celestial. Un abogado de Mackenzie afirmó que su cliente está cooperando con la investigación.

Además, un juez en la ciudad costera de Malindi ordenó que Mackenzie y 30 de sus asociados fueran sometidos a evaluaciones de salud mental antes de ser acusados de asesinato en relación con 191 de las 429 muertes. Los fiscales de Mombasa y Malindi han anunciado que también acusarán a las 95 personas de homicidio involuntario y tortura. Este caso ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de ciertos sectores de la sociedad ante líderes carismáticos con intenciones nefastas.

El impacto de la masacre de Shakahola se extiende más allá de los límites del bosque y del país. Este caso ha resaltado la compleja interacción entre la fe, la vulnerabilidad social y el extremismo religioso. La Iglesia Internacional de la Buena Nueva, liderada por Mackenzie, ejemplifica cómo un líder carismático puede manipular las creencias y la desesperación de las personas para conducirlas a actos extremos. La promesa de Mackenzie de un encuentro con Jesucristo a través del ayuno extremo atrajo a cientos, resultando en una tragedia humana de proporciones inimaginables.

Las autopsias de los cuerpos encontrados en Shakahola revelaron no solo signos de inanición, sino también de estrangulación y asfixia, sugiriendo que algunos seguidores fueron forzados a continuar con el ayuno contra su voluntad. Este hallazgo apunta a un nivel de control y coerción que va más allá de la persuasión religiosa, entrando en el ámbito de la tortura y el abuso. La detención de Mackenzie y sus asociados el pasado 14 de abril fue un paso crucial para poner fin a esta serie de eventos mortales.

La situación en Kenia, con más de 4,000 iglesias registradas en un país de 53 millones de personas, plantea preguntas sobre la regulación de grupos religiosos y la protección de sus seguidores. La masacre de Shakahola ha generado un debate nacional sobre cómo equilibrar la libertad de culto con la necesidad de proteger a los ciudadanos de prácticas extremistas y peligrosas.

El caso de Mackenzie y la Iglesia Internacional de la Buena Nueva es un recordatorio sombrío de que la fe, cuando es manipulada por líderes sin escrúpulos, puede tener consecuencias mortales. A medida que el juicio continúa, el mundo observa, esperando justicia para las víctimas de esta tragedia y medidas para prevenir que se repita un suceso similar.

Fuentes

The Guardian | RTVE.es | 20 Minutos

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