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Líder supremo de Irán permanece en paradero desconocido mientras el régimen niega vacío de poder

Mojtaba Jameneí, líder supremo de Irán desde el 8 de marzo, permanece sin aparecer públicamente 40 días después de la muerte de su padre Ali Jameneí en bombardeos israelíes y estadounidenses, según informan diversas fuentes. Teherán niega rotundamente los rumores sobre su estado de salud y asegura que el mandatario de 56 años goza de completa salud y mantiene el control del país, mientras analistas señalan que la República Islámica funciona mediante un liderazgo colectivo que evita el vacío de poder.

INTERNACIONAL10 ABR 2026

El viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Saeed Khatibzadeh, aseguró este jueves a la agencia semioficial ISNA que el líder supremo goza de completa salud y que tiene el control de todo en sus manos, según reportó el medio. También afirmó que se encontraba en su oficina, una vez que los bombardeos israelíes y estadounidenses han cesado por el momento en virtud del frágil acuerdo de alto el fuego anunciado el miércoles.

Estas declaraciones se produjeron el mismo día en que una gran manifestación en Teherán conmemoraba el final de los 40 días de luto por la muerte de Jameneí padre, que aún no ha podido ser enterrado, según las fuentes. Sin embargo, no despejan la incógnita sobre dónde está y cómo está el nuevo líder supremo, de 56 años.

No hay rastro público ni de su imagen ni de su voz desde el 28 de febrero, cuando su padre murió en uno de los primeros bombardeos contra Irán, según las fuentes consultadas. Tampoco desde su nombramiento el pasado 8 de marzo como tercer líder supremo de la República Islámica.

El pasado martes, el diario británico The Times, que citaba un supuesto memorando de la inteligencia estadounidense e israelí, publicó que el mandatario iraní se encontraba inconsciente y grave, incapaz por lo tanto de participar en el gobierno ni en las decisiones sobre la guerra. De forma sorprendente, dado que Estados Unidos y sobre todo Israel han reiterado su intención de matarlo, el memorando revelaba dónde situaban esos servicios de inteligencia al líder supremo iraní: en Qom, a unos 140 kilómetros al sur de Teherán, donde estaría siendo tratado de sus heridas.

The Times afirmaba, siempre remitiéndose a la fuente citada, que el dirigente está tan cerca de la muerte que incluso podría ser enterrado en un mausoleo que se está proyectando en esa ciudad santa chií para acoger el cuerpo de su padre.

Dos días después, el portal estadounidense Axios publicaba un artículo en el que atribuye la decisión de alcanzar un alto el fuego con Estados Unidos a la intervención y las instrucciones de Mojtaba Jameneí, según tres fuentes citadas por el medio, una de ellas un funcionario israelí.

Desde su nombramiento como sucesor, el nuevo líder supremo no ha aparecido en público, según las fuentes. Sí se han difundido, leídos por locutores de televisión o en redes sociales, discursos que las autoridades iraníes le atribuyen, como el que se divulgó este jueves, en el que Jameneí supuestamente aseguraba que su país no busca la guerra.

Irán había confirmado, poco después de su nombramiento en marzo, que el nuevo líder resultó herido, si bien no de gravedad, en el mismo ataque aéreo que acabó con la vida de su padre, su madre y otros familiares. Ese anuncio se dirigía a aumentar el capital simbólico que para los chiíes tiene la condición de mártir viviente, es decir, quien resulta herido física o emocionalmente, o pierde a miembros de su familia en la guerra, demostrando así su disposición al martirio.

La semana pasada, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó que está completamente sano y trató de salir al paso de los rumores al sostener que su ausencia pública no es inusual en tiempos de conflicto bélico.

Es muy posible que Mojtaba Jameneí se encuentre incapacitado, ya que no hay señales de vida por su parte, opina por correo electrónico desde Washington Ali Alfoneh, politólogo iraní e investigador principal del Instituto de los Estados Árabes del Golfo. Este experto apunta un hecho que va en esa dirección: otros líderes iraníes sí han emitido mensajes en vídeo desde lugares seguros.

Su posible incapacidad, señala Alfoneh, no ha provocado sin embargo un vacío de poder en el régimen, que ya contaba con un liderazgo colectivo de facto, incluso durante el último año de vida del ayatolá Ali Jameneí.

Ese liderazgo está compuesto por el presidente Masud Pezeshkián, el presidente del Parlamento Mohamed Baqer Qalibaf, que encabezará la delegación negociadora iraní en Islamabad desde este viernes, el jefe del poder judicial Gholam-Hossein Mohseni-Eje'i, un representante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, ya sea el general de división Mohsen Rezaei o el general de brigada Ahmad Vahidi, y un representante del ejército regular, detalla el especialista. Ese liderazgo colectivo, insiste, continúa bajo el mando de Mojtaba Jameneí.

Cuando Mojtaba Jameneí fue nombrado nuevo líder supremo se interpretó como un desafío a Donald Trump, que se había opuesto a su designación. El presidente de Estados Unidos fue objeto entonces de abundantes mofas en redes sociales, que señalaban que uno de los logros de la guerra era haber reemplazado a un Jameneí anciano por otro Jameneí más joven y radical. La República Islámica trataba mientras tanto de mostrar dos cosas, según analizaron entonces diversos expertos: una, la continuidad y solidez del sistema; dos, que en ningún momento ha habido vacío de poder, ni siquiera momentáneo, en Irán.

Ese era precisamente uno de los objetivos de Israel y de Estados Unidos: provocar un vacío institucional en la República Islámica al matar a su líder, con la esperanza de que, al eliminar al as de la ecuación y bombardear el país, el régimen se derrumbara como un castillo de naipes.

40 días después de la muerte de Jameneí padre, ni el régimen iraní parece tambalearse ni hay muestras de tal vacío, pese a la sonora ausencia del líder supremo y el asesinato en distintos bombardeos de numerosos prebostes del régimen. Sin embargo, Washington ha alimentado los rumores relativos a Jameneí hijo, que le permiten defender un discurso de victoria al describir a Irán como un país descabezado, sin nadie al mando, o bien en manos de un líder herido, inconsciente o incluso muerto.

El 14 de marzo, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, aseguró que Mojtaba Jameneí había quedado desfigurado en el bombardeo que mató a su padre. En esa intervención, Hegseth describió al mandatario como un animal acorralado, y a la República Islámica, como un barco sin timonel: Está asustado, está herido, está fugitivo y carece de legitimidad. Para ellos, es un caos. No se sabe quién está a cargo en Irán, dijo.

Dos días después, el diario sensacionalista estadounidense The New York Post publicó una información en la que presentaba a Jameneí como un líder deslegitimado a ojos de la propia República Islámica por su supuesta homosexualidad. Las fuentes que citaba el artículo eran dos funcionarios de inteligencia y otro cercano a la Casa Blanca.

Otro rumor recogido a mediados de marzo por el diario kuwaití Al Jarida situaba al líder supremo iraní en Moscú, adonde el medio aseguraba que había sido trasladado en un avión militar ruso para ser tratado de sus heridas por ofrecimiento del propio presidente ruso, Vladímir Putin. Cuando los periodistas preguntaron a Dmitri Peskov por ese asunto, el portavoz del Kremlin no contestó.

Incluso antes de su nombramiento, Mojtaba Jameneí era un hombre en la sombra, cuya voz ni siquiera conocían la mayoría de los iraníes. Aun así, tenía, sin duda, poder. Había sido el adjunto para asuntos políticos y de seguridad en la oficina de su padre, y sus lazos con la Guardia Revolucionaria y su aparato de inteligencia eran estrechos. Unos vínculos que han sido determinantes en su ascenso a su actual cargo, según coinciden los analistas.

Sin embargo, Irán nunca ha sido un régimen en manos de un solo hombre. La ausencia, al menos pública, de Jameneí sin que por ello se produzca un vacío de poder cuenta, de hecho, con un sólido precedente histórico, recuerda Ali Alfoneh.

En 1980, el gran ayatolá Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica, sufrió un infarto agudo de miocardio y, hasta su fallecimiento en 1989, Irán fue gobernado por un liderazgo colectivo compuesto por el presidente Alí Jameneí, el presidente del Parlamento Akbar Hashemi Rafsanjani, el jefe del Poder Judicial Mousavi Ardabili, y el hijo del líder Ahmad Jomeini, quien utilizaba el anillo con el sello de su padre para promulgar decretos que legitimaban las decisiones del triunvirato, explica.

La única diferencia que el investigador del Instituto de los Estados Árabes del Golfo ve con la actual situación es que ahora la Guardia Revolucionaria y, sobre el papel, el ejército regular también participan en la toma de decisiones estratégicas, como muestra de la mayor influencia que han adquirido desde 1989.

El actual sistema político iraní ha pasado sus 47 años de vida bajo la sombra de una personalidad carismática que marcó su rumbo: la del ayatolá Ruhollah Jomeini, su fundador y primer líder supremo entre 1979 y 1989. Definida a menudo como régimen de los ayatolás, Jomeini blindó la tutela de los jurisconsultos, los clérigos, sobre las decisiones del Estado. La República Islámica es una autocracia que ha seguido funcionando en los 40 días que dura la guerra, incluso después de que Israel y Estados Unidos mataran al líder supremo Ali Jameneí.

Mientras tanto, las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos están previstas para este sábado en Islamabad, Pakistán. Una delegación negociadora iraní encabezada por el presidente del Parlamento Mohammad Baqer Qalibaf llegó a Islamabad el viernes, informaron medios iraníes, agregando que las negociaciones comenzarían si Washington aceptaba las condiciones previas de Teherán. La delegación incluye altos funcionarios políticos, militares y económicos, incluido el ministro de Asuntos Exteriores iraní, el secretario del Consejo de Defensa, el gobernador del Banco Central y varios miembros del Parlamento.

Qalibaf ha reclamado que, sin la inclusión de Líbano en el alto el fuego y la liberación de los activos iraníes bloqueados, las negociaciones de paz en Islamabad no pueden comenzar. En un mensaje publicado en la red social X, señaló que estos pasos forman parte de compromisos asumidos entre las partes y advirtió que las conversaciones no deberían iniciarse hasta que se cumplan, en medio de crecientes desacuerdos sobre las condiciones del alto el fuego y la continuidad de las hostilidades en Líbano.

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, que encabezará la delegación estadounidense en las negociaciones, ha avisado a la parte iraní de que no intente jugar con Estados Unidos, y ha afirmado que si sucede, encontrarán que el equipo negociador no es tan receptivo.

En paralelo, Israel y Líbano han acordado este viernes una primera reunión para el alto el fuego en el país. El encuentro tendrá lugar el próximo martes en Washington después de que el Gobierno de Benjamín Netanyahu haya rechazado iniciar conversaciones de paz con la milicia chií Hezbolá. La Presidencia del Líbano anunció que este viernes hubo un primer contacto directo telefónico con Israel, a través de los embajadores de ambos países en Estados Unidos, en la que se acordó una reunión para el próximo martes en la sede del Departamento de Estado en Washington.

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