Casi dos meses después del inicio de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán el 28 de febrero, especialistas advierten que el conflicto ha causado daños ambientales duraderos y riesgos sanitarios graves. En la madrugada del 7 al 8 de marzo, Israel atacó la infraestructura petrolera iraní, provocando incendios masivos en Teherán que generaron una lluvia negra contaminada con petróleo y ácido que cayó sobre millones de residentes de la capital, según reportes de la Organización Mundial de la Salud y autoridades sanitarias iraníes.