

Las intensas precipitaciones provocadas por la temporada de monzones han causado devastadores deslizamientos de tierra e inundaciones en Sri Lanka, dejando al menos 31 personas muertas y 14 desaparecidas en las regiones montañosas del centro del país.
Las zonas más afectadas han sido los distritos de Badulla y Nuwara Eliya, ubicados en la región central de Sri Lanka, donde 16 personas murieron sepultadas por deslizamientos de tierra que destruyeron sus viviendas durante la noche. Según el Centro de Gestión de Desastres (DMC), las lluvias han sido especialmente intensas debido a una depresión al este de la isla.
Los daños materiales son significativos: casi 400 viviendas han sido destruidas y más de 1.100 familias han sido reubicadas en refugios temporales. Las autoridades han suspendido los exámenes escolares de último año durante dos días y han advertido a los residentes de zonas bajas que se desplacen a terrenos más elevados.
Las precipitaciones superan los 100 milímetros en todo el país, con algunas zonas del noreste esperando hasta 250 milímetros de lluvia. Esta cifra de víctimas representa el mayor número desde junio del año anterior, cuando 26 personas murieron por condiciones climáticas similares.
Los expertos advierten que Sri Lanka está experimentando un incremento en la frecuencia de inundaciones como consecuencia del cambio climático, a pesar de que el país depende tradicionalmente de las lluvias monzónicas para la irrigación y la generación hidroeléctrica.
Las autoridades han tomado medidas preventivas, deteniendo trenes de pasajeros y cerrando carreteras en las zonas más afectadas. Vehículos de la marina han sido desplegados para rescatar y transportar a los residentes de las áreas en riesgo.
Esta situación ha impactado aproximadamente a 4.000 familias, evidenciando la magnitud del desastre natural que enfrenta Sri Lanka en estos momentos.