El país con la renta per cápita más alta de la UE enfrenta una paradoja extrema: el 13,4% de sus trabajadores está en riesgo de pobreza, la cifra más elevada del bloque, según datos europeos. Los elevados costes de vivienda y alquileres han duplicado la demanda de comedores sociales en una década, mientras 230.000 trabajadores transfronterizos cruzan diariamente desde países vecinos para emplearse en el Gran Ducado, donde el salario mínimo alcanza los 2.704 euros brutos mensuales pero resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas de una parte creciente de la población.