El empresario inmobiliario Nick Candy vendió su residencia familiar en el exclusivo barrio londinense de Chelsea a un comprador anónimo por más de 350 millones de dólares, estableciendo un récord mundial como la mayor venta de una vivienda individual jamás registrada, según informó Bloomberg. La propiedad, ubicada en un terreno de dos acres que antiguamente albergó la residencia del primer ministro británico Robert Walpole, nunca se puso oficialmente a la venta debido a la alta demanda.