Malí atraviesa su desafío de seguridad más grave en años mientras combatientes yihadistas y separatistas tuareg lanzan ataques coordinados y refuerzan un bloqueo alrededor de la capital, Bamako, aumentando la presión sobre los gobernantes militares del país, según reportan fuentes internacionales. La escalada reciente plantea interrogantes sobre la solidez de la alianza entre ambos grupos.