Medicamentos para el Parkinson causan comportamientos compulsivos devastadores en pacientes y familias
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Medicamentos para el Parkinson causan comportamientos compulsivos devastadores en pacientes y familias

Una investigación revela que los medicamentos conocidos como agonistas de dopamina, utilizados para tratar el Parkinson y otras condiciones, están provocando comportamientos impulsivos extremos como adicciones sexuales, compras compulsivas y ludopatía en pacientes, con consecuencias devastadoras para ellos y sus familias, según reporta la BBC.

SALUD13 FEB 2026

Los agonistas de dopamina, medicamentos ampliamente recetados para tratar el Parkinson y otras condiciones, están causando comportamientos compulsivos extremos que han destruido vidas y familias enteras, según una investigación de la BBC que documenta numerosos casos de pacientes afectados.

Estos fármacos, que fueron recetados 1,5 millones de veces solo por médicos de atención primaria en Inglaterra el año pasado, pueden desencadenar trastornos de control de impulsos en aproximadamente uno de cada seis pacientes con Parkinson, según un estudio de 2010 que analizó a más de 3.000 personas.

El caso de Andrew, un abogado británico diagnosticado con Parkinson que recibió el medicamento Pramipexole, ilustra las consecuencias extremas de estos efectos secundarios. Tras comenzar el tratamiento, Andrew desarrolló comportamientos compulsivos que lo llevaron a malversar 600.000 libras esterlinas (aproximadamente 700.000 euros) de 13 clientes ancianos, la mayoría mayores de 80 años, para gastarlos en sitios web pornográficos, trabajadoras sexuales y antigüedades.

"La gente no quería saber nada de nosotros, y puedo entenderlo completamente", relata Frances, su ex esposa, a la BBC. Su hija Alice añade que su padre "nunca se perdonó a sí mismo" por sus acciones.

La investigación revela que estos comportamientos impulsivos incluyen el desarrollo de nuevos impulsos sexuales, como adicciones a la pornografía y a las trabajadoras sexuales, así como compras compulsivas y ludopatía que han costado a las personas decenas o cientos de miles de euros.

Muchas de las personas entrevistadas afirmaron no tener antecedentes de tales comportamientos antes de tomar los medicamentos y no establecieron ninguna conexión con su medicación cuando comenzaron a experimentarlos. Además, aseguran que los médicos no les advirtieron adecuadamente ni monitorearon los efectos de los fármacos.

En el caso de Andrew, un médico en urgencias preguntó a Frances si sabía que el Pramipexole podía causar una serie de comportamientos impulsivos. Frances describe esto como un "terrible shock" y no entendía por qué nunca había sido advertida a pesar de asistir a todas las citas médicas de su esposo.

Antes de su diagnóstico, Andrew utilizaba sitios de webcam y chat sexual aproximadamente una vez por semana. Sin embargo, en el año posterior al inicio del tratamiento, realizó casi 500 pagos a estos sitios. Llegó a gastar más de 100.000 libras en un solo sitio web utilizando el dinero de sus clientes, y casi 80.000 libras en trabajadoras sexuales en solo cuatro meses.

Las consecuencias para la familia fueron devastadoras. Andrew fue condenado a cuatro años de prisión. Su hijo Harry, que tenía problemas de salud mental preexistentes, se suicidó tras la detención de su padre. Tras cumplir dos años de condena, Andrew fue liberado, pero finalmente también se quitó la vida en octubre de 2020.

"Creo que toda su vida se desmoronó completamente", dice Alice. "Sí, debido al Parkinson, pero realmente debido a los medicamentos".

La presidenta del Comité Selecto de Salud de los parlamentarios británicos, Layla Moran, ha descrito los hallazgos como "devastadores" y ha escrito al regulador de medicamentos del Reino Unido solicitando una revisión de las advertencias oficiales.

"No es solo un efecto secundario que afecta a un individuo, está afectando a familias y comunidades y creando nuevas víctimas", declaró Moran a la BBC. "¿Qué significa 'comportamiento impulsivo' y qué probabilidad hay de que [los pacientes] puedan desarrollarlo? En este momento, los pacientes no tienen esa información, y sin ella, ¿cómo se puede esperar que lo mitiguen?"

Moran también afirma que el esquema de Tarjeta Amarilla de la MHRA (Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios) "no es adecuado" para informar sobre efectos secundarios que las personas encuentran vergonzosos.

El gobierno británico ha descrito estos hallazgos como "enormemente preocupantes". Sin embargo, la MHRA ha indicado que no hay planes para cambiar las advertencias, argumentando que estos comportamientos sexuales son "individualizados" y, por lo tanto, no es posible incluir una "lista exhaustiva" en los prospectos informativos.

La agencia había indicado previamente que no enumera la frecuencia de los trastornos de control de impulsos porque muchas personas no los reportan.

GSK, la empresa farmacéutica británica que primero licenció este tipo de medicamento para el Parkinson en el Reino Unido, descubrió ya en 2003 un vínculo entre su medicación y lo que denominó comportamiento sexual "desviado". Las advertencias aparecieron tres años después, pero solo mencionaban la posibilidad de un "aumento de la libido", "comportamiento dañino" e "interés sexual alterado". Estos prospectos para pacientes aún no indican la frecuencia con que pueden ocurrir los trastornos de control de impulsos.

En 2017, según las directrices del Instituto Nacional de Excelencia en Salud y Atención (NICE), se exigió a los médicos que proporcionaran a los pacientes con Parkinson y a sus familias información verbal y escrita sobre el riesgo de comportamientos impulsivos, y que monitorearan regularmente su desarrollo. Sin embargo, la BBC ha recibido testimonios de muchos pacientes con Parkinson a quienes se les recetaron los medicamentos después de la introducción de estas directrices, que afirman no haber sido advertidos adecuadamente sobre los riesgos.

Frances, la ex esposa de Andrew, resume el impacto devastador: "Me quitaron la vida: mi hogar, la comunidad en la que vivía, pero sobre todo mi hijo. Simplemente no tengo palabras para expresar lo devastador que es".

Los expertos advierten que estos medicamentos deben ser monitoreados cuidadosamente y que los pacientes deben ser informados completamente sobre los posibles efectos secundarios. Si alguien está tomando estos medicamentos y tiene alguna preocupación, el consejo del Servicio Nacional de Salud británico es claro: debe hablar con su médico.

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